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Viernes , 20.07.2018 / 21:36 Hoy

Cambio de frecuencia

Aristegui y EPN: animadversión y veracidad

Fernando Mejía Barquera

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Interesante, sin duda, es la publicación de la pieza periodística “Peña Nieto, de plagiador a presidente”, elaborada por la unidad de investigaciones especiales del portal Aristegui Noticias. Lo es, en primer lugar, por su contenido, pero también por su recorrido a través del circuito mediático —internet, radio, televisión y prensa— así como por las reacciones que suscitó en los ámbitos social, periodístico y político.

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No es público todavía el dato de cuándo se hizo la investigación, pero queda claro que el momento elegido para presentarla fue definido con mucho cuidado desde el punto de vista de la oportunidad mediática y política: domingo 21 de agosto por la noche, un par de horas después de que concluyó la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos y 24 horas antes de que Televisa iniciara su nuevo noticiario en el Canal 2. La estrategia mediática pareció ser: 1) posicionar el tema en la agenda del lunes, inicio de semana, ya sin tener que competir con la información olímpica; 2) “retar” a los medios, en especial a Televisa, para que decidieran si debían incluir o no una información documentada y confirmada relativa al Presidente de la República y vinculada con una infracción a la ética (el plagio de obra intelectual ajena); 3) cuestionar la autoridad política y moral de un gobierno que impulsa la reforma educativa cuando quien lo encabeza cometió una falta académica inaceptable.

La mañana del domingo, Carmen Aristegui anunció en su portal de noticias y en redes sociales, a través de una suerte de video editorial, que esa noche presentaría “una faceta que no conocíamos, aunque podríamos haberla intuido, del hoy presidente”.

Reacciones

Quienes no consideran grave que un estudiante universitario cometa plagio en su tesis profesional y aquellos que esperaban —o deseaban— una revelación más “pesada” sobre Peña Nieto se sintieron decepcionados de la pieza periodística; sin embargo, hacia las 11 de la noche del domingo, una hora después de que se subió a la red, la pieza tenía 100 mil visitas en YouTube y ayer a las 17:30 horas rebasaba un millón 900 mil.

Es difícil saber qué porcentaje de la población se enteró del asunto —¿las encuestadoras profesionales lo investigarán? —, pero es posible formular la hipótesis de que la publicación sí tuvo impacto social —quién sabe si el que los autores pensaron o desearon—, porque al número de personas que ha visto la pieza en YouTube debe agregarse el de quienes se enteraron por otra vía. Y aunque algunos medios tradicionales decidieron no darle espacio a esa información, otros si lo hicieron.

Hechos confirmados

La pieza presentada por Aristegui Noticias ha sido cuestionada porque —se dice— es producto de su animadversión hacia Enrique Peña Nieto. Solo ella y su equipo saben si tienen ese sentimiento, pero es incuestionable que el trabajo cumple con el valor más importante del periodismo: la veracidad, la confirmación de hechos y datos.

La comparación entre los textos de la tesis de Enrique Peña Nieto y las obras que incluyó en ella sin dar los créditos correspondientes muestra que hubo plagio; es justamente el tipo de trabajo periodístico que molesta a un político o un empresario poderoso cuando comete una irregularidad: si el periodista presenta hechos confirmados, el aludido no tiene defensa (salvo el reconocimiento del hecho), pero si el periodista no lo hace y en lugar de ello insulta o privilegia el uso de adjetivos queda expuesto a la “demanda por daño moral”.

Actualidad y prominecia

Precisamente porque la información de este trabajo es sólida, las reacciones de algunos aludidos o de funcionarios gubernamentales han sido balbuceantes. Aurelio Nuño declaró que el asunto “no tiene relevancia, no es apegado a la realidad”, cuando, evidentemente, tiene importancia y es cierto. Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, asesor de la tesis de Enrique Peña Nieto, dijo que el “aparato crítico”, como se le llama en la academia al conjunto de citas y referencias, era correcto “en el primer borrador”, pero probablemente en el proceso de impresión se introdujeron errores. La Universidad Panamericana se limitó a decir que “investigará”.

Por su parte, el vocero de la Presidencia de la República, tomado por sorpresa el domingo cuando se le solicitó declarar sobre el contenido de la pieza antes de que apareciera, se limitó a decir: “Por lo visto errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico”.

Declaración desafortunada, porque: 1) no es asunto de estilo; 2) la actualidad periodística se refiere al momento en que un hecho relevante es dado a conocer aunque haya ocurrido tiempo atrás; 3) El Presidente de la República es una persona prominente, por lo cual sus acciones públicas, presentes o pasadas, tienen interés periodístico.

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