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Miércoles , 24.10.2018 / 00:50 Hoy

Fronteras de la ciencia

Tlaliyolo: “Su corazón de la tierra”. Arqueología de los sismos. (Parte I)

Fernando Fuentes

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Quienes habitamos en una de las ciudades más grandes del mundo, con sus problemas de inseguridad, desempleo y transporte por mencionar algunos de ellos, nos han hecho cada vez más inconscientes a una de los más grandes amenazan a la población: LOS SISMOS.

"Han pasado 32 de aquel 19 de septiembre de 1985. Nuestros mecanismos de defensa -como dicen los psicólogos- minimizan los efectos devastadores que trajo consigo el terremoto de 1985 y los que traería, cuando se presentará el próximo terremoto, hecho muy probable de que sucediera, pues como es sabido, nos encontramos en una zona de alto riesgo sísmico; pero a pesar de esto, no hemos sido capaces de implementar una cultura de riesgo que brinde todas las condiciones necesarias para salvaguardar a la población en caso de que sucediera un fenómeno de esta naturaleza y que además garantizara durante la contingencia el almacenamiento de alimentos, agua potable, medicamentos, bienes inmuebles e infraestructura, así lo afirmó el ingeniero Marco Vinicio Rodríguez Guerrero, miembro del Colegio de Ingenieros Geólogos de México.

"Así, una de las grandes problemáticas que debe preocupar a los habitantes de la Ciudad de México, es la elevada actividad sísmica a la que está expuesta, sobre todo por los efectos posteriores que causa el desencadenamiento de un evento de esta naturaleza. Sólo bastaría hacer un breve recorrido por la historia sísmica de nuestro país, para darnos cuenta de los estragos que han causado este tipo de eventualidades. La actividad sísmica no sólo ha afectado a la actual población, sino que desde la llegada de los primeros pobladores a la Cuenca de México, éstos fueron afectados por dicha actividad, y no sólo ellos, sino también aquellas poblaciones que habitaban en las zonas donde se ubican los principales epicentros sísmicos, es decir, aquellos asentamientos que se localizan entre las costas del Océano Pacífico y la Cuenca de México, sobre todo en los estados de Guerrero, Oaxaca, Morelos, Puebla y Tlaxcala", explicó en exclusiva Marco Vinicio, académico del IPN y la UNAM en el área profesional de Riesgo Geológico y Geotécnico.

"Es bien conocido que sismos y erupciones volcánicas suelen ocurrir por fallas activas, y como en la Cuenca de México, la mayoría de los depósitos son de origen volcánico de una o de distintas épocas geológicas; es claro que deben existir fracturas o fallas en número extraordinario, aunque estas, en su mayor parte, estén cubiertas ya que los mismos productos volcánicos las han ocultado sucesivamente, lo que hace aún más vulnerable a la ciudad de México ante la ocurrencia de un fenómeno sísmico".

Premio Nacional de Periodismo 2008 y 2016. Premio México de Periodismo 2013. Director de la revista Medicina Científica.

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