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Miércoles , 18.07.2018 / 02:03 Hoy

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Waters y la política del rock

Fernando Fabio Sánchez

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Roger Waters, el antiguo vocalista de Pink Floyd, le inyectó política al rock esta semana en la Ciudad de México. Como muchos, aprendí del fascismo por las canciones de Waters, interpretadas por la banda inglesa.

Las imágenes perturbadoras del filme The Wall, dirigido por Alan Parker en 1982 y con un guión del mismo Waters, me mostraron un mundo desconocido cuando cursaba el cuarto año de primaria y me aventuré con mis primos y amigos al cine Torreón en aquel año.

Me dije, a mí también me han golpeado mis maestros. Quizá un día ande por allí con bombas molotov y me rebele contra la autoridad, como pasa en la película.

En ocasiones hago lo equivalente con palabras y ahora escucho con mucha satisfacción que Waters sigue fiel a su mensaje.Sabemos que el fascismo ha tomado muchas formas desde la Segunda Guerra Mundial, época que recrea en parte la cinta de Parker, y desde los ochenta.

Y no obstante el mundo de la posguerra parece quedar enterrado bajo el alud de información en la Internet y su ilusión —o realidad— de democracia, el fascismo está más cerca de lo que imaginamos.

Me hubiera gustado cantar junto con Waters y los asistentes a sus conciertos esta semana en la capital y haber resemantizado la canción “Traigan los chicos a casa”, para invocar el espíritu de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014.

El hecho conectó su muerte con el resto de la infamia en el mundo y a lo largo de la historia. El cerdo emblemático que vuela en los conciertos de Pink Floyd fue símbolo del gobierno mexicano, así como del candidato a la presidencia en la unión americana.

La pared de la posguerra a la cual se refiere el filme y el álbum musical quedó en Europa y en el corazón de sus habitantes como una cicatriz, muro que luego desapareció —por lo menos físicamente— al final de la guerra fría. Pero en el presente, como lo indicó Waters, puede regresar materialmente para dividir a México y los Estados Unidos.

Quien escucha rock es rebelde. ¿Cómo? ¿Por qué? Ahora lo sabemos.

Esa rebeldía canora tiene un significado político. Lo supieron aquellos que murieron en la semana negra del 26 de septiembre al 2 de octubre, a lo largo de 46 años. Su juventud resuena en los arpegios de la guitarra eléctrica y en el tren estridente de la banda.

Y el resto de los muertos y desaparecidos en las dos naciones, por quien también se escucha la música, se nos presenta como un fantasma sinfónico que sigue clamando justicia.

Se podría criticar a Waters por interferir en asuntos de México. Mas el rock es un lenguaje sin fronteras, y quien lo escucha sabe del mal, y canta.


Twitter@fernofabio


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