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Sábado , 22.09.2018 / 08:55 Hoy

Nos quedamos para uno mismo: una novela de Socorro Venegas

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Hay algo de misterio —o mucho— en esa institución que llamamos “matrimonio”. Cada uno en la pareja entiende de forma distinta los fundamentos de esa unión.

Además, muchas veces no se sabe qué tanto se conoce a la otra persona. Y más que nada, es una cuestión del tiempo llegar a darse cuenta qué será de nuestra vida —de esa película que vivimos en nuestra mente y en nuestro cuerpo y de la cual somos directores— tras la decisión de abrirse a una vida en común.

Vestido de novia (Tusquets, 2014), novela de la escritora mexicana Socorro Venegas, nos lleva a la experiencia de un personaje femenino donde podemos ver de cerca el interior de un matrimonio y donde podemos —quizá— encontrar algunas respuestas sobre la naturaleza de ese gran misterio.

La protagonista y narradora de la novela acaba de enterrar a Aldo, su esposo. Conocemos a lo largo de las páginas quién era él, cuál fue su historia, qué deseaba del mundo, qué lo afligía, lo avergonzaba o le producía felicidad. Entramos por medio de la confidencia a su intimidad y conocemos qué tanto sabía ella sobre él.

Pero, ¿qué nos revela la muerte de uno de los cónyuges —o el fin del matrimonio— sobre el conocimiento del otro o de los dos? ¿Qué nos queda al quedarnos solos?

Queda uno mismo. Queda el conocimiento sobre sí mismo. Y esa es la verdadera aventura que presenta Vestido de novia. La protagonista recuerda sobre los preparativos de su boda: “Negro, como el vestido que nunca soñé pero que le encargué a la modista polaca. No preguntó para qué ocasión era el pedido…Quería que [el vestido negro] tuviera mangas amplias, que cuando extendiera los brazos pareciera que se abrían alas. El vestido…duraría mucho más que nuestro matrimonio”.

Una parte del misterio de esa institución que llamamos matrimonio está en nosotros mismos, en quiénes éramos ya desde un principio. Como dice la protagonista, “Quizá desde niña, cuando seguía… mariposas, ya era una viuda en estado larvario”. Es muy posible que fuimos siempre nosotros y que sólo esperamos a que el tiempo, como en el caso de la mujer que entierra a Aldo, nos revelara nuestra imagen completa. Siempre fuimos uno, aunque hayamos decidido vivir en pareja.

Lea Vestido de novia de Socorro Venegas. Es una buena compañía en ese viaje de uno (y de dos).


Twitter @fernofabio

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