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Martes , 19.06.2018 / 14:17 Hoy

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La Capilla Sixtina

Fernando Fabio Sánchez

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Lo importante es entrar con la creencia de que pisamos la verdadera Capilla Sixtina. La penumbra ayuda a convencerse de que el piso es de mármol, que el aire se volvió fresco al recorrer los muros de roca y que el panel central, levándose como una columna, altísimo, azul y lleno de figuras humanas extendidas como racimos de uvas, en el día del Juicio Final, fue realizado en realidad por Miguel Ángel. La alegría era tanta que escuché que alguien dijo a mi lado: “siento que la carne se me pone chinita”.

Pero todo era una ilusión de la mente en aquella reproducción de la capilla vaticana. El edificio correspondía uno a uno a las dimensiones del original y cada superficie también era idéntica al modelo italiano, desde los murales hasta las cortinas, desde los arcos hasta las cornisas, por medio de una manta que se adhería a las paredes y techos, en cuya extensión se había impreso una fotografía del interior de la capilla con apariencia tridimensional. Como nunca había estado en el Vaticano fue más fácil pensar y sentir (y no sólo ver) que nos encontrábamos de verdad allí.

Estar allí adentro es darse cuenta que el mural de la creación, con los dedos del hombre y del divino encontrados, no es el principal, sino que se agrupa con otros por sus dimensiones en lo alto de la bóveda, y hay que tener buena vista y conocimiento bíblico para identificar cada una de las escenas. Y es que al estar allí asimismo se entiende que el corazón del templo es el panel del Juicio Final, con el mundo dividido entre salvos y condenados, y la mitología griega y romana dando estructura a los símbolos cristianos.

Esta réplica de la Capilla Sixtina, realizada por artistas mexicanos y auspiciada por la banca y una comercializadora de harina de maíz, es itinerante. Pude visitarla en Torreón, Coahuila, este domingo de pascua. Dos ideas se me presentaron (entre otras): 1) que la idea del juicio está todavía aquí con nosotros en el mundo secular y 2) que un día los grandes capitales y los alcances de la tecnología nos acercarán el mundo a nuestro terruño, a nuestra casa, a nuestros ojos; un día no saldremos de nuestra habitación. Esto último es casi inevitable; espero que lo primero también. Que en el gran juicio humano, en México, venga también.


Twitter@fernofabio

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