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Jueves , 13.12.2018 / 10:51 Hoy

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En San Miguel de Allende, Guanajuato (2)

Fernando Fabio Sánchez

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Paulino Masip escribió alrededor de 50 guiones cinematográficos, muchos de ambiente ranchero. Cuando Paulina Hawkins, nieta del escritor y directora de la Academia Hispano Americana Aha!, me contó que él había estado en San Miguel de Allende al final de los 40, imaginé que muchas de aquellas películas que había visto en la infancia habían surgido de esta ciudad donde me encontraba trabajando y que ese pasado no sólo se encontraba en mi memoria sino también escondido en la cotidianidad y yo allí lo había encontrado.

Masip, como otros españoles y nacionales, había venido al México rural antes del desarrollismo revolucionario y conoció su lenguaje y sus tradiciones. Fue parte de una industria cinematográfica que impulsó un movimiento cultural parecido al del muralismo décadas antes, que también había volteado al pasado y al campo.

Milán Kundera nos advierte que el pasado es una dimensión que siempre es más grande que el presente o que el futuro, y que por eso es muy tentador sucumbir a su peso.

¿Qué nos ofrece el pasado? ¿Es de verdad inagotable? ¿Están allí los tesoros que creemos encontrar?

San Miguel de Allende, como muchas otras ciudades-pueblo del país, parece que no ha sido tocada por el transcurrir del tiempo. Así lo parece, porque hay ocasiones que se ve, se escucha y se siente así. Pero me parecería pertinente analizar con más detenimiento esta experiencia.

Es posible que, para un gran grueso de la población local —aquellos que los turistas, extranjeros y temporales vemos como los actores de este gran plató— el tiempo, efectivamente, no ha transcurrido, pues vienen haciendo lo mismo por años. No obstante, muchos ya se han tenido que adaptar a la oleada de personas que vienen buscando esa aura de tiempo pretérito, y han entrado en el mundo global (el de los airb&b por ejemplo).

De esta manera, podríamos decir que en la primera capa de la realidad de San Miguel sobresale lo rural con apenas un toque de urbanismo, y lo moderno, posmoderno o global queda colocado en un segundo plano porque de eso consta la misma supervivencia del pueblo tal como ahora se ha venido a presentar al exterior. En otras palabras, San Miguel de Allende es una mina, y en estos momentos hay una gran inversión de diversos dineros. CONTINUARÁ.  



Por error, en la edición de ayer se firmó esta columna a otro articulista, por lo que ofrecemos una disculpa a los afectados.



Twitter@fernofabio

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