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Domingo , 24.06.2018 / 22:39 Hoy

30-30

El juego de la muerte y la vida

Fernando Fabio Sánchez

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El juego de los tronos (The Game of Thrones) es una de las series más exitosas de la televisión por cable. Basada en la saga A Song of Ice and Fire de George R. R. Martin, este drama fantástico avanza en la sexta temporada, la cual seríala última. Parte de suamplia y fervorosa recepción se debe a su apuesta dedesvelar el entramado del poder.

La serie corresponde a una reflexión crítica sobre el origen del capitalismo en la Europa medieval. Además de esta propuesta, el atractivo de la teleserie se debe al desarrollo de una lógica dramática que modificael principio de las obras masivasde consumo.

Mientras que en la mayoría de las series y películas los protagonistas son el producto que garantizará que el público sea fiel a la obra y que la consuma compulsivamente, en El juego de los tronos la mayoría de los personajes principales—para el asombro de muchos— mueren. “Allmenmust die: Todos los hombres deben morir” es el lema de esta serie producida por la HBO.

“El juego de los tronos” sería, entonces, una guerra entre la vida y la muerte. Todo personaje, sin importar la jerarquía del actor que lo interpreta o el carisma que iba irradiando,puede salir del mundo representado: morir. La serie rompe así tambiéncon uno de los paradigmas establecidos por la narrativa basada en principios aristotélicos. El protagonistaes el encargado de empujar la trama por medio de sus actos y decisiones.

Pero ¿qué pasa cuando este personaje desaparece en medio de la historia como en Psycho (1960) de Alfred Hitchcock? El espectador pierde dirección, se confunde y hasta puederechazarla historia por considerarla incoherente.

Pero no es así en El juego de los tronos. El público —luego de reponerse a la impresión de las primeras muertes de personajes importantes—debe confiar que la serie va construir otros caminos, crecer y potenciarse con nuevas gestas, héroes y villanos.Y esto es lo que sucede.

El público va entendiendoel juego, mismo que no es muy diferente al de la realidad: cada personaje cuenta con unasola oportunidad para alcanzar su propósito, y esa oportunidad es la vida en el mundo de la narración; una vez fuera de éste —de la narración misma—no hay vuelta atrás. La muerte no es ni el hades ni el infierno.

Es la nada, la no realización. Sospecho que el público intercambia la pérdidaque siente por la muerte decada personajepor un sentido de euforia producido por el descubrimiento de sentirse vivo —todavía— ycon la oportunidad de seguir jugando. “Todos los hombres deben morir”, es la verdad,pero al filo de la vida y conscientes de que ésta es la única oportunidad del gran juego de llegar a ser.


30-30.blogspot.mx / Twitter@fernofabio

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