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Algo que es otra cosa I

Fernando Fabio Sánchez

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El otro día en un mensaje de texto, una amiga me hablaba de su percepción de la realidad social, en específico de la vulnerabilidad de ella como ciudadana común ante la inseguridad. 


Como sabemos, la muerte tiene permiso en México y, en ocasiones, nos consolamos con la idea de que la muerte cae en aquellos que están involucrados en la lucha por el poder (ya sea lícito o ilícito) y/o porque la víctima algo debe. ¿Es así o no?


Pero ellos sí se protegen con escoltas, me decía mi amiga, mientras tanto el resto de nosotros estamos expuestos al peligro y poco a poco nos vamos hundiendo en la clase media baja o algo que es otra cosa. Antes de entrar en lo económico y lo que podría ser esa “otra cosa”, me parece conveniente presentar la visión de la revista The Economist de la primera semana de mayo de 2018 sobre la violencia en México. De acuerdo con el artículo titulado “A Tropical Crime Wave” (Una onda tropical del crimen), México sufre de una oleada criminal de fuerzas locales, de minicapos que desean ser como el Chapo Guzmán.


Estos criminales hacen su mayor ganancia de la extorsión y el robo. Saquean, por ejemplo, los trenes que transportan los automóviles que son ensamblados en el centro del país y que deben ser entregados en la frontera norte. Asimismo, roban combustible de oleoductos y plantas. El robo de combustible le cuesta a Pemex 30 billones de pesos al año y es responsable del 80 por ciento de los asesinatos en el estado de Guanajuato, lugar donde se realiza un quinto de este tipo de atracos en el país.


Una subsección del artículo denuncia la violencia en contra de los alcaldes municipales, quienes corren 11 veces más el riesgo de ser asesinados que un ciudadano común. De 2010 a 2017, 42 alcaldes han muerto de forma violenta.


Sin embargo, pese al hecho de que los ataques sobre los alcaldes son exitosos por la falta de protección del gobierno federal, estas muertes no obedecen sólo a una razón, sino que ponen en evidencia esa lucha de los minicapos por controlar el territorio local. Algunos alcaldes mueren porque luchan en contra de la corrupción y el crimen; otros, por mano de sus enemigos.


Como podemos ver, ante este caos, es muy difícil interpretar los hechos de la realidad que nos rodea. ¿Y qué pasa con nosotros social y económicamente? 

CONTINUARÁ



Twitter@fernofabio

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