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Sábado , 26.05.2018 / 05:38 Hoy

Entre paréntesis

Por Ahmet Altan

Fernando Escalante Gonzalbo

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La semana pasada, el escritor turco Ahmet Altan fue condenado a cadena perpetua. El ministerio público consideró que en sus intervenciones en un programa de televisión, hace dos años, se transmitían mensajes subliminales a favor del futuro intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016.

La base material de la imputación es de una vaguedad escandalosa. Se le acusa de conocer a algunos individuos a los que se acusa de conocer a otros individuos a los que se acusa de participar en el intento de golpe. Y eso es lo que da coherencia al auto.

Un testigo declaró que las manifestaciones del Parque Gezi, de 2013, fueron producto de un complot, y dijo que eso podía demostrarse con los artículos de Altan, en el diario Taraf. Ni a la acusación ni al juez les pareció importante que Altan hubiera dejado de escribir en la prensa un año antes, es decir, que no existieran tales artículos. Otro testigo dijo que “sabía” que Altan había establecido comunicación con Fetullah Gülen. Nadie le preguntó cómo lo sabía ni le pidió ninguna prueba: como un dato, se sumó al expediente. La policía dio igualmente por demostrado que Altan tenía contacto frecuente con Alaatin Kaya, amigo de un amigo, porque en su registro telefónico había constancia de dos conversaciones en los últimos diez años.

Lo definitivo fueron unas cuantas frases en la televisión. Allí dijo que el Partido Justicia y Desarrollo había perdido el voto de las mujeres, de los jóvenes, de las principales ciudades, y que perdería el poder —y sus líderes terminarían ante los tribunales. El ministerio público consideró que eso demostraba que estaba en comunicación con los golpistas, que le habían informado de sus planes. Dijo también Altan que si una sociedad y un estado no reaccionan contra los actos ilegales del gobierno, las consecuencias son catastróficas. Y eso se tomó como una amenaza.

Ahmet Altan terminó el enérgico alegato de su defensa recordándole al juez que él también sería juzgado, a partir de sus sentencias. Serán juzgados también los estados europeos, aliados de Erdogan en la OTAN: por lo que hacen, y lo que no hacen respecto a Turquía. Y la prensa toda, incluida la nuestra, por lo que publica y lo que no publica —para dejar espacio al fútbol.

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