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Entre paréntesis

No hay ánimo

Fernando Escalante Gonzalbo

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Es lástima que se olviden tan pronto las campañas electorales, porque aparte de las promesas, tienen con frecuencia momentos memorables, en que los políticos pueden mostrar lo mejor de sí mismos. De esta última me quedo con la conversación telefónica entre el señor Ricardo Monreal, de Morena, el gobernador de Chiapas, del Partido Verde, Manuel Velasco, y el procurador del estado, el priista Raciel López Salazar: una grabación de hace tres años, pero que conserva toda su emocionante fuerza moral.

La policía había detenido en Tapachula a tres jóvenes colaboradoras de Monreal con un millón de pesos en efectivo. Obviamente, se trataba de arreglar las cosas para que quedasen en libertad, y que se olvidase el asunto. Están pendientes los tres de las instrucciones de la PGR. Y saben que quien tiene que arreglarlo es “nuestro amigo”. En un momento, Velasco le pregunta al procurador por la actitud del ministerio público: “¿Tú sentiste que no hay ánimo de chingar?”. El procurador responde enfático: “No hay ánimo. No hay ánimo. No hay ánimo”. La frase es de un lirismo conmovedor.

Tenemos que suponer que todo se resolvió de la mejor manera, porque nunca se supo nada más del caso. Las jovencitas siguieron su carrera en la política. El señor Ricardo Monreal encabeza la Cuarta Transformación en el Senado, donde estará también el señor Manuel Velasco. Y la historia habrá tenido un final feliz para todos, empezando por nuestro amigo —salvo acaso para algún policía federal de Tapachula, al que le habrá llovido por andar creando problemas.

La clase política tiene una función ejemplarizante, tiene que exhibir valores, virtudes, conductas, que sirvan de modelo. En eso, la conversación que conocimos resulta inapreciable. Los tres dan un ejemplo extraordinario de civilidad —como en los mejores tiempos del siglo XIX. Militan en partidos distintos, están enfrentados en muchos terrenos, y cuando toca se hablan fuertecito. Pero hasta ahí. En lo que importa, se tratan incluso con afecto. Y más si alguno se tropieza con la ley. Como dice el gobernador Velasco: “es un tema, pues que todos andamos en esto”. La grabación salió a última hora, un gesto muy feo, de mal perdedor, pero nadie le prestó mayor atención. Es tranquilizador. No hay ánimo.

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