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Sonido & visión

XIV Festival Internacional Cervantino: músicas de la tierra

Fernando Cuevas

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Un par de presentaciones de artistas anclados en sus contextos pero con miras globales, expandiendo sonidos propios hacia otros territorios bien conocidos. Ejemplos recientes de apasionantes fusiones los encarnan grupos como los montoneros Songhoy Blues y Mbongwana Star, incorporando la música de sus raíces africanas con enfáticos acentos roqueros y bluseros, según se vaya prestando la atmósfera auditiva. Y, además, tradiciones israelíes se encuentran de lleno con clásicos del jazz y del rock para darles otra vuelta de nota.

Sekou Kouyate: metamorfosis de la kora

Originario de Guinea, primero se dio a conocer acompañando a sus padres en el escenario y después por su participación en Kora Mandingue (2000), firmado por M’Bady Kouyate, y con el grupo de su primo Ba Cissoko, donde se deja escuchar en álbumes de rítmica imparable como Sabolan (2004), Electric Griotland (2008), Seno (2009) y Nimissa (2012). Desde muy joven le metió electricidad a la kora y estableció un estilo único en el mundo al llevarla a otros derroteros estilísticos a través de una enfática interacción de sus veinte cuerdas, bebiendo de la larga tradición de la música del oeste africano y de grandes artistas como Femi Kuti y Youssou N’dour.

Con nuestro ya conocido Blick Bassy, el cantante franco-camerunés que se desplaza con soltura por los contornos del R&B, grabó Leman (2008) y Hongo Calling (2012), dejando su reconocible impronta; este mismo año colaboró con el pianista cubano Roberto Fonseca en el disco Yo (2012), enclavado en el jazz latino, el R&B y el funk con rítmicas propias de los orígenes de la humanidad. Bajo el apelativo de Sekou Kouyate Experience, homenaje evidente de por medio, produjo Dia (2011) con Igor Leonardi y Live in MB (2011). Con el dueto Debademba perpetró Live in Hertme (2016), todo un festín de colores y contagiante energía.

El gran intérprete conocido también como el Hendrix de la kora formó equipo con el guitarrista, compositor y rapero neoyorkino Joe Driscoll durante un festival en Francia en el 2010. Desde entonces, surgió una creativa comunión entre ambos cuyo lenguaje común es la música en continuo proceso de encuentro; grabaron Faya (2012), primer lance de esta ecléctica y feliz asociación por la que se colaron aromas reggae y soul, seguido de Monistic Theory (2015), en el que las tradiciones de la música africana se fusionan de manera natural con los acentos folk y funky: los cantos en lengua susu le brindan un sello autóctono que se abre a otras influencias culturales.

En Sabaru (2015) continuó exprimiendo su kora hasta sacarle sonidos inesperados de polirritmia y absorbente saturación entrelazada con momentos de pura delicadeza, ampliando el arco habitual de este mágico instrumento tradicional, como si ya fuera una extensión de su cuerpo. Explorador incansable, parece recargar fuerzas con esos riffs implacables, pedaleo incesante y generación de distorsiones que en efecto nos trasladan a un mundo transversal integrado por la tradición africana, particularmente del oeste, y algunos de los géneros occidentales, al final también emanados del fascinante continente originario.

Maya Belsitzman y Matan Ephrat

Desde Israel se aparece una alineación curiosa de la que se podría esperar cualquier cosa, salvo escuchar lo mismo de siempre: un chelo incisivo y emergente junto a una batería ecléctica y eléctrica, además de las vocalizaciones prístinas que saben acoplarse al tema en cuestión, brindando el necesario contexto para que la transmisión de sentimientos y emociones quede claramente expresada, solo para que el escucha complete la obra y la reconstruya desde su propia experiencia.

Se trata, por una parte, de la oriunda de Tel Aviv Maya Belsitzman, reconocida chelista y cantante que empezó a participar en diversas sesiones desde el 2005, hasta que en el 2011 se lanzó en solitario con el homónimo Maya Belsitzman (2011), retomando y articulando esquemas pop de aquí y de allá con su melancólico instrumento de cuerda; y por la otra, del baterista y especialista en ritmos múltiples Matan Ephrat, quien formó un dueto inesperado con la artista y que ya le ha dado la vuelta al mundo, insertándose en la lógica del lado luminoso de la globalidad. Live Studio Session-Demo (2013) se conforma por versiones de standards y conocidas canciones del rock, reconfiguradas según la propia apuesta del dueto: Sinatra, Nat King Cole, Bacharach & David y Dionne Warwick, The Beatles, Black Sabbath, Eric Clapton y Billy Joel se sientan en la sala de su casa, junto con algún representante de la música israelí, para reconocerse en los sentidos e íntimos cantos acompañados de cajas de ritmos y sonidos inquietantes de las cuerdas palpitantes. El ídem Maya Belsitzman & Matan Ephrat (2015) se integra ya por canciones propias resultado de su incursión en América Latina, integrando juegos electrónicos con las consabidas atmósferas un cuanto tanto inasibles e intrigantes.

cinematices.wordpress.com

Twitter: @cuecaz

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