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Lunes , 10.12.2018 / 20:57 Hoy

Sonido & visión

Rusia 2018, día 22: tenso receso

Fernando Cuevas

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Aprovechamos que los equipos sobrevivientes velan armas para enfrentar sus siguientes desafíos en la ronda de cuartos de final para comentar sobre otras temáticas vinculadas al juego: se terminaron las estrategias para sacar el puntito o manejar a los rivales en apariencia más débiles. No hay manera: o se gana el juego o se hacen las maletas para volver al lugar de origen. Y a partir de ahora, cada partido se va a sufrir por la paridad de fuerzas y por la incesante presión que se cierne sobre el campo de batalla.

Los partidos suenan muy equilibrados con ligeros favoritos en cada uno de ellos, pero habrá que visualizar que se terminaron las sorpresas extremas, si acaso encarnadas por el país anfitrión que trae una energía más allá de sus capacidades. Entonces, nos insertamos en la pausa mundialista, que genera una extraña sensación de abstinencia y desasosiego, para vincular en esta entrega temas futboleros con el cine, para recordar que el fútbol puede ir del campo al contracampo y de la realidad a la ficción.

Los once pasos

Empezamos el recorrido con la silente alemana Los once diablos (Cordan, 1927), en donde se recupera la historia de un equipo conformado por trabajadores y animado por una mujer de corte angelical. El miedo del portero ante el penalty (1972) de Wim Wenders, sigue a un arquero que, tras dejarse meter un gol, abandona todo y se dedica a deambular sin sentido aparente; el mítico tiro desde los once pasos, especie de fusilamiento civilizado, sirvió de pretexto para Tiro Penal (Skolnick, 2000), El penalty más largo del mundo (Santiago, 2005), basado en un cuento del argentino Osvaldo Soriano y Pena Máxima (Echeverri, 2003), apostando el resto ante un enfrentamiento dudoso.

Un par de niños son protagonistas en la sueca Fimpen (Widerberm, 1973) y en Bando et le Ballon D’or (Doukouré, 1993) de Guinea, poniendo la perspectiva del juego en una mirada infantil con capacidad de admiración. En tono de comedia, El partido (Davis, 1999) sigue los avatares ancestrales de dos equipos representantes de sendos pubs escoceses y El nuevo entrenador (Damned United, 2008), en la que Tom Hooper recrea con cuadro actoral de lujo jugando en conjunto, la breve y convulsa estancia de Brian Clough al frente del Leeds United.

El cine mexicano se ha ocupado poco del asunto, a pesar de la popularidad de este deporte en nuestro País, considerando el documental de Reygadas; algunos ejemplos: Los hijos de Don Venancio (1944) con Pardavé y Casarín; Tirando a Goool (1966); El chanfle I/II (1979/1982), Atlético San Pancho (Loza, 2001), la mejorcita, y Rudo y cursi (2007), en cuyo nombre llevó la penitencia. Ahora circula una serie que seguramente no te sacará los ojos ni atrapará tu interés, pero que se centra en un club de fútbol y sus avatares directivos.

Cinefilia y pambolerismo

Según Carlos Marañón, autor de Fútbol y cine: el balompié en la grada (Ocho y medio, 2005), las 11 películas del cinéfilo futbolista son: el thriller detectivesco 1. The Arsenal Stadium Mystery (Dickinson, 1940); el homenaje a uno de los grandes en 2. Garrincha, alegria do povo (de Andrade, 1962); 3. Pelota de trapo (Torres Ríos, 1948), en la que se siguen los sueños de infancia; la española 4. Once pares de botas (Rovira, 1954), enclavada en las dificultades de un jugador y el problema del soborno, y 5. Bloomfield (Harris, 1971), cinta filmada en Israel donde se narra la relación entre un niño y su héroe futbolero. 6. Escape a la victoria (Huston, 1981), que recuerda al clásico de John Sturges El gran escape (1963); 7. Ultra (Tognazzi, 1990), en clave de tragedia con tifosis incluidos; la autobiográfica 8. Fuera de juego (Fever Pitch, Evans, 1997), escrita en clave de comedia romántica por Nick Hornby; 9. La copa (Norbu, 1999), con un grupo de monjes budistas buscando ver la final del mundial; 10. Shaolin Soccer (Chow, 2001), entremezclando temáticas y artes marciales con fútbol, y 11. Jugando con el destino (Bend it Like Beckham, Chadha, 2002), en la que una niña hindú sueña en ser como el futbolista inglés, a pesar de las creencias de sus padres.

También lidiando con prohibiciones absurdas como se comentaba en la primera entrega de esta serie, el director iraní Jafar Panahi, ahora injustamente encarcelado, realizó Offside (2006), partiendo del intento de una niña disfrazada de niño para poder entrar al estadio –las mujeres tienen prohibido asistir- y ver el partido de su selección en el que se jugaba el pase al Mundial. Para efectos de mejora de los derechos humanos, también este tipo de certámenes a nivel global pueden servir en cuanto a modificar formas de pensamiento arcaicas y discriminatorias.

cinematices.wordpress.com

Twitter: @cuecaz

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