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Viernes , 25.05.2018 / 22:09 Hoy

Sonido & visión

Los discos del 2015 (tercera)

Fernando Cuevas

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Seguimos en nuestro recorrido por los sonidos del año que recién terminó.

CONSOLIDADOS

The Water boys continúan haciendo maravillas por los márgenes del mainstream y ahora entregan Modern Blues, álbum grabado en Nashville, en el que incursionan por los sonidos de aquella región, mientras que Wilco entrega su noveno álbum bajo el peculiar título de Star Wars, transitando por ese country alternativo de inspirados lances creativos que coquetean con la exploración sonora para abrir los cauces estéticos. En esta línea, Giant Sand celebra treinta años de actividad en el escenario con el evocativo Heartbreak Pass.

The Charlatans cumplen 25 años de envidiable consistencia con Modern Nature y FFS es una inesperada colaboración entre Franz Ferdinand y Sparks que dio como fruto el álbum FFS, integrando festividades intergeneracionales de new wave y rock bailable. Noel Gallagher’s High Flying Byrds persigue con fortuna tiempos idos en Chasing Yesterday y Foals propuso What Went Down, buscando una épica que encienda desde el subsuelo.

Con poco más de veinte años en el circuito, Low, grupo de Minnesota reconocido por su slowcore de apagada belleza, deja que el sol se asome un poquito en el esperanzador Ones and Sixes. Borrando límites y proponiendo evocativa inmediatez, Deer hunter lanzó el atractivo Fading Frontier, como los discos de los grandes grupos que confían en su inspiración sin atender requerimientos del más allá y Dean Bejar, vía Destroyer, presentó Poison Season en una tesitura que se mantiene con cierto reposo a punto de ser interrumpido por rítmicas encendidas.

PARA TODO ESTADO DE ÁNIMO

They Might Be Giants le pusieron talento y humor por partida doble en Glean y Why?, en tanto Barenaked Ladies conservó el espíritu infantil e imaginativo en Silverball. The Mavericks destiló rockabilly para recorrer los sonidos de la frontera en Mono, similar región en la que Calexico, formados en Tucson, integraron raíces de aquí y de allá para voltear hacia arriba en Edge of the Sun. Modest Mouseabrió el abanico de influencias para nutrir su pop alternativo en Strangers to Ourselves.

The Mountain Goats celebran sus veinte años en active con el luchador Beat The Champ, en clave lo-fi reflexiva y con un folk de alcoba en completa intimidad, Villagers recorre el amor y su imposibilidad para ser medido en Darling Arithmetic. Se presentó Eric Church y su country pop de cuidada factura en Mr. Misunderstood, alcanzando plena madurez. My Morning Jacket se planteó un estilo más directo, cual caída constante de agua, en su álbum The Waterfall, en tanto Youth Lagoon tejió con azuzado sentido el muy disfrutable Savage Hills Ballroom.

Beirut se adentró más de lo habitual en parajes electrónicos en No No No, su cuarta entrega, mientras que Toro y Moi se pregunta por el sentido de todo el asunto en What For?, incorporando una vertiente más roquera; Death Cab for Cutie produjo el consistentemente liviano Kintsugi, que marcó la partida de uno de sus miembros y Wavves le puso dinamismo a las acciones con V y el dueto Two Gallants le metió intensidad a su folk-blues en el cautivante We Are Undone.

El grupo de Montreal Godspeed You! Black Emperor se hizo presente con el agridulce e intenso Asunder, Sweet and Other Distress, en tanto los daneses de Mew nos trajeron + - con saldo positivo. Editors tuvieron buenos sueñoscon su postpunk artístico en In Dream y los polacos de Riverside siguen rindiendo tributo al rock progresivo en Love, Fear and the Time Machine; Django Django vuelven a beber de múltiples referencias para producir Born Under Saturn, entre apuntes electrónicos, armonías sesenteras y un estilo atemporal.

GRUPOS MIXTOS

Desde Escocia, Belle and Sebastian vuelve a decorar el mundo con engañosos colores pastel y a narrarlo con poético enfoque y elusivo pacifismo en Girls in Peacetime Want to Dance, mientras que The Decemberists busca el contraste como forma de entender la vida a través de What a Terrible World, What a Beautiful World. The Dead Weather volvió a reclamar su lugar con Dodge and Burn y The Dears logró que su obra Times Infinity, se poblara de sentidas composiciones, inmediatamente apropiables.

Beach House nos sigue poniendo en estado vulnerable sin que nos demos cuenta con Depression Cherry, que terminamos agradeciendo por su inspirada manufactura, mientras que el trío escocés de Chvrches confirma su capacidad para pegar en la diana con Every Open Eye. Best Coast nos invita en California Nights, su tercer disco, a un recorrido luminoso de baja fidelidad, con guitarras a punto de exaltarse y rítmica que se mantiene a temperatura ambiente.

Alabama Shakes pinta con otras tonalidades, además del blues-rock, su segunda obra de carácter confirmatorio: Sound & Color. Cate Le Bon y Tim Presley (White Fence), unen olfatos bajo el nombre de Drinks para proponer Hermitson Holiday, combinatoria experiencia que gusta de caminar por la delgada línea de un folk retrabajado a partir de guitarras chirriantes y descargas rítmicas con fidelidad a ras de suelo.

SOLITARIOS

Jason Isbell compuso con altas cuotas de sensibilidad melódica Something More Than Free, ya en definitiva ruta independiente, y Steven Wilson, sin Porcupine Tree, firmó Hand. Cannot. Erase., en el que recupera con cuidadosos ecos progresivos la historia de Joyce Carol, una mujer de 38 años llena de vitalidad que fue descubierta muerta en su departamento después de dos años, rodeada de regalos navideños. Apenas iniciado el año, el líder de Supergrass Gaz Combes nos regaló Matador, redondo álbum de intrincado e imaginativo pop.

Tan dotados para escribir en el pentagrama como en la hoja en blanco, Guy Garvey, el hombre fuerte de Elbow, se aventura con el poético Courting the Squall y Craig Finn, líder de The Hold Steady, responde con un halo entre crítico y esperanzador vía Faith in the Future. De Arcade Fire, Will Butler aprovecha la soledad para proponer Policy y Sarah Neufel, en compañía de Colin Stetson, nos regaló el nebulosamente hermoso e intrigante Never Were The Way She Was.

Sin The Killers, Brandon Flowers vuelve a provocarnos con su pop entre motivador y emocional en The Desired Effect, mientras Dave Gahan & The Soulsavers regresan en plan salvífico entre seres del más allá para entregar el roquero Angels & Ghosts, línea que aprovecha con énfasis en el pop Chris Cornell, buscando altura con Higher Truth, a través de la exhibición de un sólido nivel compositivo.

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