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Sábado , 23.06.2018 / 23:00 Hoy

Sonido & visión

Eurocopa 2016 (XII): los segundos octavos

Fernando Cuevas

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La segunda ronda de los octavos fue para las favoritos. Los equipos sólidos pero esquemáticos consiguen pasar a la siguiente ronda pero es difícil que vayan más allá, a menos que se aparezcan ciertas contingencias propias del juego. Las individualidades y la historia empiezan a pesar y a convertirse en piedra de toque para la diferencia. En dos juegos aparecieron las goleadas y en el otro la diferencia se dejó sentir hacia la segunda parte. Parece que ahora sí muchos son los llamados y pocos los elegidos, o sea, los habituales.

LA PERMANENCIA DEL ANFITRIÓN

Los irlandeses salieron a buscar la confirmación de sus logros en la fase previa. Como no queriendo la cosa, rompieron con el esquema esperado y muy pronto consiguieron ponerse en ventaja a través de un penal cometido innecesariamente por Pogba, que después dio un juegazo cercano al nivel del costo de su estratosférico contrato. Brady concretó con disparo pegado al poste, imposible para el arquero francés o para cualquier guardameta. Los franceses reaccionaron acorde a la circunstancia y presionaron al frente pero sin resultados numéricos en la primera parte, si bien los irlandeses no se encerraron para simplemente mantener el marcador.

Para el tiempo complementario, aparecieron las estrellas francesas, en particular una: centro al área viajando en el 58' y Griezmann da cátedra de cómo se cabecea y empata el partido ante el respiro de la comunidad gala; para reafirmar, tres minutos después el propio delantero del Atlético de Madrid resuelve tras asistencia de cabeza de Giroud para poner el juego en la situación esperada antes del silbatazo inicial. Sin embargo, Irlanda mantuvo cierta aspiración, dentro de sus posibilidades y con el peso de quedarse con un hombre menos, a pesar de saberse superados en el tránsito global.

LA MAQUINARIA ACEITADA

Ya sabemos que al final siempre ganan los alemanes. Cuando se les ve envueltos en su tradición futbolística, por convicción y capacidad propia, difícilmente se les puede vencer. Para los eslovacos el pase a la siguiente ronda ya representó un logro, mientras que para los teutones es parte de sus pre-requisitos. Alemania salió a posesionarse del balón y muy pronto Boateng prendió un rebote para incrustarlo en la puerta rival, como sentando las bases de la batalla: el asedio iba a ser constante y sin fijarse en el marcador, sino solo atendiendo a la propia historia. Özil falló un penal y Eslovaquia por fin pudo generar una oportunidad, rápidamente respondida, como para aclarar las cosas de una buena vez, con una gran jugada de Draxler, que parece manejar la bola como latino, para que el grandulón Gomez empujara el segundo.

Fue el propio joven del Wolfsburgo quien sentenció el partido en el segundo tiempo con un remate implacable, aprovechando la soledad en la que lo dejaron los jugadores de Eslovaquia, luchando hasta el final e intentando romper la defensa alemana, organizada desde el fondo por Neuer y que se mantiene intacta en el torneo: si de milagro rebasas a la sólida defensa, ahí te espera al arquero alemán para evitar que la pelota se encuentre con la red. Con una media que parece abarcarlo todo y mejorando en las alternativas al frente, los campeones del mundo se han mostrado como tales y se colocan como serios aspirantes para llevarse el torne del viejo continente, por el que han luchado para su unificación, cada vez con más problemas.

MOSTRANDO EL POTENCIAL

Hay equipos de los cuales se espera mucho, dada la indiscutida cantidad de talento acumulada, pero que no terminan de dar algún paso grande. Cuando Bélgica jugó mejor y produjo una considerable cantidad de opciones, solamente logró anotar un gol, vía Alderweireld,durante un primer tiempo que dominaron en llegada y proceso. Los húngaros reaccionaron para la segunda parte y justo en el momento en el que se olfateaba la posibilidad del empate, los belgas anotaron el segundo tanto en un descuido de la defensa magiar, dejando solo en posición letal al recién ingresadoBatshuayi.

Y como para corroborar el desenlace, Hazard tomó el balón a 10' del final y en una jugada de absoluto clasicismo picó hacia el centro del área y soltó disparo pegado a la base del poste para vencer el venerable portero Király. Ya en tiempo de compensación, Carrasco convirtió el cuarto ante unos rivales que siguieron insistiendo hacia el frente. No fue tan sencillo para los belgas como el marcador supondría, sobre todo porque Hungría no fue a encerrarse y generó opciones de gol cuando el destino del juego era incierto, dejando un grato recuerdo de su participación. Por su parte, los belgas están llamados a llegar a la final, dado el rol de juegos que les tocó.

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