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Miércoles , 20.06.2018 / 17:01 Hoy

Sonido & visión

Discos 1964: ¿qué son cincuenta años? (3ª y última)

Fernando Cuevas

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Terminamos el recorrido por algunos de los discos que cumplen cincuenta años este 2014 y que merecen seguir girando en nuestras orejas.

FOLK Y COUNTRY: ENTRE LA TRADICIÓN Y RENOVACIÓN

Del venerable Woody Guthrie, hombre clave en el desarrollo del folk y referencia obligada para Bob Dylan, apareció Library of Congress Recordings, una muy buen aproximación al legado de este músico clave de la escena popular; siguiendo esta línea, el folkie del Greenwich Village Phil Ochs, debutó con All the News That’s Fitto Sing, como si de un recorrido político se tratara. En este ámbito, Dave Van Ronk produjo el ahora clásico Just Dave Van Ronk, valioso álbum para conocer a esta figura tutelar del folk generado por aquellos rumbos.

Simon & Garfunkel nos despertaban con Wednesday Morning 3 A.M., debut de uno de los duetos más importantes de los siguientes 15 años, con la capacidad compositiva y letrística del primero y la sensibilidad interpretativa del segundo. Por fin podíamos escuchar nítidamente los sonidos del silencio justo en la quietud de la madrugada. Por su parte, Johnny Cash perpetró Bitter Tears (Ballads of the American Indian) y Walk the Line, título que se tomó prestado para la película sobre su vida en la que fue interpretado con brío por el gran Joaquin Phoenix.

Con su voz de barítono, Ray Price grabó Burning Memories integrando ritmos propios del honky tonk y Love Life, como una especie de declaración de principios. Liderando el movimiento conocido como Bakersfield sound, que integraba al country elementos del rock con una guitarra electrificada de saludable dinamismo, Buck Owens entregó Together Again/My Heart Skips a Beat, de fuerte influencia para varios músicos de posteriores décadas.

BLUES, R&B Y OTRAS AVENTURAS

En formato de trío, el pianista británico Michael Garrick nos conminó a mirar hacia arriba con Moonscape, a medio camino entre el jazz y la experimentación siempre cercana. La banda The Sect debutó con Downliners Sect, bajo el manto del R&B y del Blues que tanto influyó a varios compatriotas ingleses. En este mismo ámbito pero del otro lado del Atlántico, el cuarentón Rufus Thomas firmó Walking the Dog, obra clave del soul de Memphis cargada de reconfortante energía.

Uno de los entretenedores más famosos de la historia, Sammy Davis Jr., grabó el versátil California Suite, mientras que los ya reconocidos Frank Sinatra & Count Basie, unieron buenas vibras y estilos para grabar It Might As Well Be Swing: un par de discos altamente representativos de la cultura del espectáculo. The Four Seasons y el inconfundible estilo vocal de Frankie Valli, ahora retratados en la reciente película de Clint Eastwood a su vez basada en el musical Jersey Boys, presentaron Rag Doll, uno de sus discos definitivos. Los Beach Boys nos invitaban al sueño de todo vacacionista playero con All Summer Long.

DESDE LA PANTALLA Y DE LATITUDES DIVERSAS

El guitarrista brasileño Baden Powell propuso À Vontade, enclavado en el creciente movimiento de la bossa nova; el indio Ravi Shankar y su mística cítara se dieron cita en el disco In London y en Ragas & Talas, que puede funcionar como una accesible introducción no solo a la propuesta del músico, sino a la tradición de los sonidos de la India. Por su parte, el grupo irlandés The Dubliners, entregaron su álbum debut titulado The Dubliners with Luke Kelly, ubicados en la rica tradición del folk generado en su tierra.

Desde Francia, Jacques Brel desgranó el característico sentimiento galo entre seductor y melodramático en Olympia 64 y Michel Legrand compuso Les Parapluies de Cherbourg para la película musical de Jacques Demy interpretada por Catherine Deneuve; ya que estamos en el terreno de los soundtracks, se recuerda también From Russia With Love compuesto por John Barry.

LA MÚSICA CLÁSICA

Tiempos de experimentación e incursión en diversos mundos sonoros que representaran los tiempos que corren. Algunos ejemplos de la vasta cantidad de propuestas. Gara Garayev aportó su Sinfonía No3, con elementos propios del folk de Azerbaiyán y las consabidas estructuras clásicas, con influencia del serialismo, también retomado por Terry Riley en su composición In C, en la línea de otros compositores importantes como Karlheinz Stockhausen, quien estampó Mikrophonie I y Mixtur, y La Monte Young con su inacabada obra The Well-Tuned Piano, en plena y prolongada exploración auditiva.

Ante el pedido del ministro de cultura francesa de componer una obra que conmemorara el final de las dos guerras mundiales, Olivier Messian compuso Et exspectoresurrectionemmortuorum, obra en la que vientos y percusiones anunciaban un triunfo de la resurrección ante la muerte a través de la figura de Cristo. Luciano Berio produjo Folk Songs para soprano y 7 instrumentos y nuestro compatriota Carlos Chávez propuso Tambuco, obra para seis percusiones cuyo título fue retomado por la famosa agrupación mexicana

Benjamin Britten presentó su ópera Curlew River, con influencia japonesa, en la que algunas personas viajan por el río para rememorar a un niño que murió un año antes; Dmitri Shostakovich presentó su Cuarteto de cuerdas No10 y Giacinto Scelsi compuso su Cuarteto de cuerdas No4. Peter Maxwell Davies volvió la mirada hacia el Renacimiento y grabó In Nomine, La segunda fantasía de John Taverner, mientras que Henri Dutilleux confeccionó Métaboles, cinco piezas cortas en continua metamorfosis.

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