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Lunes , 23.07.2018 / 03:26 Hoy

Sonido & visión

Animales animados

Fernando Cuevas

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Para entrar de lleno a la etapa vacacional de primavera, películas que consiguen resultar de interés para toda la familia, más allá de los convencionalismos en la estructura argumental, gracias a una animación vistosa que busca contrastar momentos narrativos, algunos destellos de humor y personajes que trascienden la caricatura bidimensional, incluso lanzando mensajes de contenido sociopolítico. Coincidentemente, en dos de ellas se deja escuchar la voz de J. K. Simmons, el ex rudísimo maestro de batería.

EL ARTE DE REGRESAR

En el galardonado y emotivo cortometraje animado Historia de un oso (Chile, 2014), con claras referencias a los abusos cometidos por la dictadura pinochetista, seguimos a un viejo que sale a presentar el relato, a través de su pequeño teatro con figuras de hojalata, de una familia de plantígrados separada por el circo, que se lleva al padre a punta de garrote junto con otros animales, para obligarlo a efectuar algunas suertes, dejando a la esposa e hijo solos.

Según se ha comentado, el corto se basa en la vivencia del abuelo del director Leopoldo Osorio, quien fue encarcelado tras el golpe de estado durante dos años. La entrañable historia, contada en dos planos narrativos con sendos estilos de animación, se despliega con sensibilidad sin necesidad de diálogos a partir de la conocida técnica del stop motion con apoyo de la 3D, remitiéndonos a esas tristes realidades de familias separadas por el abuso del poder, pero con la esperanza de la reunión.

EL ARTE DE ENSEÑAR

Kung Fu Panda 3 (EU, 2016) fue dirigida a cuatro manos con mezcla cultural: por el debutante en largometrajes AlessandroCarloni, reconocido colaborador italiano en el departamento de arte en diversas producciones –incluyendo las cintas previas del famoso panda– y codirector del corto The Shark and the Piano (2001), y por la sudcoreana Jennifer Yuh, responsable de Kung Fu Panda 2 (2011). El guion corrió por cuenta de la mancuerna formada por Jonathan Aibel y Glenn Berger, quienes además de haber escrito las dos primeras partes, han colaborado en Bob Esponja: Un héroe fuera del agua (2015) y Monstruos vs. Aliens (2009).

En esta tercera entrega, Po (Jack Black, ni mandado a hacer) debe asumir su papel como guerrero dragón para salvar al mundo de una especie de toro furibundo llamado Kai (J. K. Simmons, regresando al tono rudo) y liberado del más allá que gusta de apropiarse de la fuerza de quienes se le pongan enfrente, convirtiéndolos en fieles soldados de jade. El héroe conocerá sus orígenes “pandescos” al tiempo que libra una dura batalla contra sí mismo para asumirse como lo que se supone debe ser, de acuerdo a las enseñanzas de la vieja tortuga, ya instalada fuera de este mundo, aunque padeciendo pleitos eternos.

Pero para poder cumplir con su misión primero debe aprender a enseñar, una de las prácticas más importantes y complejas que se pueden desarrollar en la vida: para tal efecto contará con el apoyo de Shifu (Dustin Hoffman), de sus dos padres (Bryan Cranston y James Hong), sin ningún trauma o victimismo por tener dos papás del mismo sexo, aunque eso sí, de diferente especie, y de sus antiguos compañeros entre que son convertidos y la libran apenas.

Este armado argumental se sostiene, sobre todo, por el reencuentro con la bohemia comunidad panda, ciertos destellos de humor (esos puerquitos como testigos de la conversación entre padre e hijo), que se sobreponen a otros momentos menos logrados, y la forma de integrar a los nuevos personajes con los ya conocidos, como la tigresa y la pequeña panda y la relación que establecen los dos padres.

La diversificación de las secuencias animadas, según su función en la narración, le brinda al filme un notable atractivo: de un estilo oriental como si se tratara de dibujos en pergaminos, a un realismo animado cercano a los estudios Ghibli (en las tomas abiertas del paisaje) y de ahí a una estética que conecta con las películas anteriores, enfatizando la gestualidad y la distinción de cada uno de los animales, particularmente de los pandas. Editada con precisión para mantener los sentidos atentos, se trata de una sorprendente secuela de una saga que no parecía dar para más.

EL ARTE DE INVESTIGAR

Dirigida y escrita por Byron Howard (Bolt, 2008; Enredados, 2010) y Rich Moore (Ralph, 2012), apoyados por Jared Bush, Zootopia (EU, 2016) es una ingeniosa animalización caricaturizada de un thriller policiaco en el que una pareja-dispareja, integrada por una vehemente coneja con amplio sentido del deber recién llegada a la fuerza policiaca (Ginnifer Goodwin) y un zorro medio trácala (Jason Bateman), se enfrenta a un caso de grandes proporciones en la ciudad que da título al film, donde habitan más o menos en armonía mamíferos herbívoros y carnívoros.

Entre homenajes a varios filmes, notoriamente a El Padrino (Coppola, 1972), referencias a la cultura pop en general y una burbujeante animación que no escatima detalles, colorido y escenografías deslumbrantes, el filme se desliza con soltura tomando impulso a partir de algunos destellos de simpatía (los perezosos cual burócratas, los osos guaruras) y creativas ideas del guion que sabe atar cabos y aprovecharlos con naturalidad (la obra teatral infantil). Los roles sociales asumidos se asocian con ingenio a las características de los animales en cuestión, salvando los estereotipos.

Si bien los mensajes pueden parecer reiterativos, no por ello dejan de ser importantes, sobre todo en tiempos de radicalizaciones absurdas: la convivencia con los diferentes como fuente de crecimiento; la acotación de los riesgos del poder político cuando propone soluciones simplistas a problemas complejos y, ya en el plano más familiar, alentar las aspiraciones de los hijos a pesar de los propios prejuicios: una coneja puede salir del campo y enrolarse en las fuerzas de la ley para trabajar en la megalópolis, por más inverosímil que parezca.


Twitter: @cuecaz

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