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Martes , 16.10.2018 / 01:41 Hoy

Sorpresas te da Twitter… todavía

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A pesar de que me he confesado adicta a Twitter, y si bien me informo regularmente por ese medio, había dejado de sorprenderme de forma positiva hace un buen rato. De alguna forma, había perdido su brillo para mí. La intolerancia e insultos han ido en aumento, con lo que automáticamente baja la calidad de la discusión o reflexión. A pesar de la decepción, sigo revisando Twitter varias veces al día y paso muchas más horas de las que me gustaría leyendo artículos y opiniones. Ah, pero no todo está perdido. Esta semana tuve dos grandes sorpresas que me hicieron recobrar la fe en esta red social.

Una de ellas fue descubrir un largo y muy interesante hilo de Julio de la Rosa (@juliodelarrosa) sobre El jardín de las delicias del pintor holandés Jheronimus van Aken, El Bosco. (https://twitter.com/i/moments/956196924528394243) Fotografía a fotografía, el autor de la banda sonora de la serie de televisión La peste, nos lleva a sumergirnos en los detalles de una de las obras maestras del arte universal. No importa cuánto sepan o cuántas horas hayan pasado admirando el cuadro, les garantizo que algún detalle nuevo descubrirán en ese hilo. Una joya que reconoció el propio Museo del Prado (donde se encuentra la obra) en su cuenta de Twitter.

Otra feliz coincidencia me llevó a toparme con un hilo de @hombrerevenido. El tuit no tiene desperdicio: “Con esas orejas vas a tener que estudiar mucho para poder casarte”, fue el consejo realista que Kenzaburo recibió de su propia madre. Después, la vida le depararía cuatro o cinco momentos importantes. “Dejadme que os los cuente” Y así José Perié (Hombre revenido), con humor y sencillez se arranca a narrar la historia de Kenzaburo Oé, premio Nobel de Literatura, e Hikari, su hijo. La narración, como se notó desde el primer tuit, te engancha en un instante; además José Perié la enriquece con fotografías y videos.

Así conmovió a miles la historia de un pequeño con autismo que gracias a los trinos de las aves —y el amor y perseverancia de sus padres— aprendió a expresarse de manera prodigiosa mediante la música. En pocos días el hilo de @hombrerevenido ha sido compartido por más de 33 mil personas. No les quiero arruinar la sorpresa, en caso de que no lo hayan leído, así que omitiré detalles. Solo me resta aclarar que José escuchó la historia por primera vez en una ponencia de Sergio Bernués Coré (@sbernues). La pasión con que la narró inspiró a José a aprender más y contarla.

Información sobre El Bosco y Oé sobra. Con solo teclear el nombre del pintor holandés en un buscador en internet, en escasos 0.39 segundos arrojará cerca de 6.5 millones de resultados. Mientras que si tecleamos el nombre del Nobel aparecerán alrededor de 64 mil en menos de un segundo. Las historias están ahí, lo que las hace extraordinarias es el gran talento que tienen para narrarlas Julio de la Rosa y José Perié usando una red social.

Perié, antes de cerrar su hilo, nos deja una gran reflexión: “Todos, seamos como seamos, INCLUSO LOS TUITEROS, tenemos capacidades por descubrir, no siempre a la vista, a las que consagrarnos”. El problema, es que muchas veces somos incapaces de reconocer nuestros talentos. Esperamos que sea algo grandioso y no ponemos atención en esos detalles que son tan importantes. Cada uno tiene algo que lo distingue: para algunos será la capacidad de cocinar un mole de olla sabrosísimo, para otros dar un diagnóstico médico atinado o bolear zapatos y dejarlos relucientes. Hay quienes pueden decir la palabra adecuada en el momento justo para felicidad de quienes lo rodean. Estos talentos son tan numerosos como seres humanos en el planeta. El descubrir esas capacidades ocultas en nosotros y reconocerlas en los demás, quizá nos lleve tiempo y no sea una tarea fácil. Hacerlo es encontrar el sazón que da sabor a la vida.

fernanda@milenio.com

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