• Regístrate
Estás leyendo: Palabras para 2017
Comparte esta noticia
Domingo , 24.06.2018 / 18:17 Hoy

Neteando con Fernanda

Palabras para 2017

Fernanda de la Torre

Publicidad
Publicidad

Si la palabra que definió el año pasado fue “post-verdad”, donde los hechos que suceden no importan, sino la percepción de los mismos —como comentamos en este espacio la semana pasada—, no queda más que preguntarnos ¿Cuál será la palabra que defina éste año que hoy empieza? Imposible saberlo. Las predicciones generalmente se equivocan. El prestigioso Financial Times se rió de sí mismo al aceptar que sus predicciones para 2016 habían sido un desastre. En ellas, Hillary ganaba a Ted Cruz la presidencia de los Estados Unidos y los británicos elegían quedarse dentro de la Unión Europea. Da gusto que se dediquen al periodismo, que hacen tan bien, porque como oráculos dejaron mucho que desear.

Para 2017 hay muchos pronósticos de que será un año difícil, con poco crecimiento de la economía, mayor inflación y el dólar bien caro. No tengo una bola de cristal, así que no puedo afirmar nada; sin embargo, sí me puedo aventurar a decir que será un año marcado por lo inesperado, ya que con Trump es difícil saber qué va a pasar. A pesar de lo anterior, confío en que los negros augurios estén equivocados y que 2017 sea un mejor año de lo que pronostican.

Más allá de malos presagios, de verdad espero que no veamos (o de perdida veamos lo menos posible) palabras como: populismo, corrupción, opacidad, saqueo, ineptitud, neonazismo, terrorismo, narcotráfico, extremismo, hostigamiento, racismo, crimen, inseguridad, homofobia, impunidad, estupidez, intolerancia, miedo y odio, entre muchas otras. Me gustaría que las palabras que definieran el año que hoy empieza fueran: paz, libertad, transparencia, tolerancia, honradez, oficio, política, sensatez, democracia, solidaridad, respeto, inteligencia, rendición de cuentas (en todas sus formas, a todos los niveles), ayuda y gratitud.

Está claro que no podemos cambiar el mundo y muchas cosas que nos afectan suceden sin que medie nuestra decisión. No obstante, a nivel personal sí podemos escoger las palabras que determinan nuestros días, que son las que, como pequeños ladrillos, construirán nuestra vida. No creo en muchas de las supersticiones de Año Nuevo, no tengo problema en seguirlas y de hecho me gusta la idea de comer doce uvas a la media noche, pero sé que no funcionan.

Si de algo estoy segura, es que si dejamos que sea cierta comida o un color de ropa interior lo que determinen nuestra prosperidad, salud y amor en 2017, difícilmente será un buen año. No se necesita ser adivina a fin de saber que para que las cosas salgan bien tenemos que echarle ganas. Muchas de las circunstancias son externas, pero creo que nos influyen más nuestra actitud y trabajo.

Problemas llegarán, ciertamente no podemos impedir que Donald Trump llegue a la presidencia, que haya temblores o inundaciones, ni evitar que haya políticos ineptos o corruptos. Tampoco podemos impedir que otros abusen de nosotros y nos quiten lo que es nuestro; sin embargo, sí podemos determinar qué haremos con esa situación, ¿lo permitimos?, ¿nos defendemos?, ¿hacemos algo par que no vuelva a suceder?, ¿seremos participativos?, ¿indiferentes?, ¿estaremos del lado de la corrupción o de la honradez?, ¿nos quedaremos en el activismo de 140 caracteres o tomaremos acciones concretas para cambiar lo que no nos gusta?

Si de verdad queremos un cambio, podemos elegir ser ciudadanos participativos, hacer bien nuestro trabajo, ser solidarios, criticar constructivamente, respetar las leyes, el reglamento de tránsito, etc. Si lo hacemos, dado que nuestras acciones afectan a los demás y regresan nosotros como un bumerán, este 2017 tendrá muchas más palabras positivas para todos.

Reciban todos mis mejores deseos para 2017.

fernanda@milenio.com

http://www.milenio.com/blog/fernanda

Twitter http://twitter.com/FernandaT

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.