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Viernes , 21.09.2018 / 12:58 Hoy

Neteando con Fernanda

Los nuevos "normales"

Fernanda de la Torre

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La semana pasada hablaba del peligro de “normalizar” las conductas equivocadas de Donald J. Trump. Convertir en regla lo que debería ser excepción no es positivo para nadie. Si bien es cierto que nuestros “normales” cambiaron mucho durante el año pasado es importante no bajar la guardia. La emoción llegó a ser más importante que la información; la percepción que la veracidad, la irracionalidad que la sensatez y ahí tenemos los resultados.

Recuerdo que en una entrevista a Jon Lee Anderson en Xalapa, en el Hay Festival, hace varios años, comentó que era muy importante tomar nota de todo cuando se va a cubrir una situación de conflicto: lo que te sorprende, duele, enoja, asusta, etcétera, ya que con el tiempo la tendencia humana es volver “normal” lo que no era. Esas notas te ayudan a no perder la objetividad sobre la situación.

Si hacemos un breve recuento, no habíamos visto en un país medianamente civilizado una campaña política con tantas irregularidades. Me sigue pareciendo increíble cómo se pudo salir con la suya un candidato que en cada comentario ofende a alguien: hombres, mujeres, discapacitados y, desde luego, a nosotros los mexicanos, quienes sin deberla ni temerla pasamos a ser los villanos del cuento. Cuando no ofende, sus declaraciones son mentiras burdas. A poco más de una semana de que asumió su cargo, Donald Trump demostró ser el peligro que esperábamos: con México, los musulmanes, la ciencia, etcétera. Su vanidad no puede soportar la verdad. Ya vimos el efecto que tuvieron en él las imágenes donde se ve claramente que había mucho menos gente en su toma de posesión que en la del presidente Obama.

Que el señor Donald Trump se haya salido con la suya y sea presidente de Estados Unidos no debe llevarnos a pensar que estos son los nuevos estándares y que debemos acostumbrarnos a ellos. Los norteamericanos salieron a las calles como nunca antes para hacer oír su voz y manifestaron su descontento. En las redes sociales se organizan para enviar cartas al Congreso pidiendo respeto a la libertad de expresión, así como nuevas marchas y movimientos para proteger la salud, el medio ambiente y la democracia.

Aplaudo que el presidente de México tampoco haya normalizado sus insultos y haya decidido no asistir a su reunión. Si Donald Trump prefiere conducir la política de su país con amenazas en Twitter en vez de utilizar los tradicionales canales diplomáticos es su problema. Nuestro Presidente estuvo a la altura y los mexicanos también. El ingeniero Carlos Slim, en su poco común conferencia de prensa, resumió el sentir de todos: vivimos algo conmovedor al ver a políticos y ciudadanos cerrar filas con el Presidente, ver a todos unidos por México. La conducta del mandatario de Estados Unidos no pasó desapercibida ante el mundo. Gobernantes de América Latina, diarios como El País o The Washington Post, cadenas como NBC, el conductor Conan O’Brien, Beau Willimon —creador de la famosa serie House of Cards— y muchos otros alzaron su voz en defensa de México.

“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, dice el refrán. Aquí tenemos que estar muy alertas de que hay cosas que no son normales y no deben serlo jamás. Ya tenemos un claro ejemplo de cómo “normalizamos” la corrupción. El dicho: “El que no transa no avanza” debería horrorizarnos. No fuimos suficientemente enérgicos para repudiar el abuso de políticos y este creció hasta que fue insostenible para llegar a niveles de los Duarte, Borge y Padrés, entre otros. Es momento de decir basta. Sigamos unidos y atentos, tomemos nota de lo que no está bien y repudiémoslo. Normalizar lo negativo es peligroso, pero estamos a tiempo de cambiarlo.

fernanda@milenio.com

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