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Lunes , 24.09.2018 / 17:03 Hoy

Neteando con Fernanda

Los "buscaperos"

Fernanda de la Torre

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Tu trabajo está muy bien pero, deberías…”, “el restaurante está muy lindo, lástima que…”, “está muy bien tu tarea, pero…”. Hay críticas objetivas y constructivas que nos ayudan a crecer; sin embargo, existe una gran diferencia entre ese tipo de crítica a buscar —y encontrar— fallas en todo. Seamos honestos, cuando alguien se empeña en buscar defectos o faltas seguramente podrá encontrarlos. Nadie ni nada es perfecto, así que cuando nos topamos con un buscaperos es imposible ganarle.

Los buscaperos son especialistas en señalar lo que no está bien, si bien es cierto que generalmente tienen razón y que efectivamente las cosas serían mejor como ellos dicen, también lo es que rompen la magia del momento, insultan a la creatividad y bajan la autoestima. De la misma raza que los bajoneadores, los buscaperos, pueden convertir un momento mágico en una pesadilla. Pueden desinflar tus ilusiones igual que un alfiler desinfla un globo en fracciones de segundo.

A diferencia de los bajoneadores, que buscan hacerte sentir mal con su comentario, los buscaperos no necesariamente pretenden bajar tu autoestima. Ellos encuentran peros en todo y desde luego que tu trabajo, arreglo personal, el lugar donde están, no podrían ser la excepción. Hace un par de años escribí acerca de cómo lo perfecto es enemigo de lo bueno. En vez de sentirnos satisfechos porque hacemos 20 minutos de ejercicio, nos sentimos fracasados porque no hicimos 40 minutos. Al buscar la perfección, dejamos de ver cosas muy buenas que hacemos o que nos suceden. Los buscaperos son enemigos de lo bueno e incapaces de reconocer lo perfecto porque nada les parece.

Los buscaperos son una seria amenaza en todas partes y si hay algún momento en el que la palabra pero debería estar estrictamente prohibida es en los encuentros amorosos. Es lo último que quieres (y debes) escuchar de tu pareja. Si alguna vez tienes la tentación de decirlo, debes vencerla y tragarte tus palabras porque seguramente lo lamentarás. Imagina un encuentro amoroso en el que se cuele la palabra pero: “Estuvo fantástico, pero….”, esa palabra es sin duda un matapasiones. Tampoco se trata de mentir, pero si hay momentos en que las quejas y críticas no son bienvenidas, ese es uno de ellos.

Cuando tu pareja usa la palabra pero sabes que nada bueno puede venir. “Te amo, pero… me gustaría que cambiaras o que fueras menos así o más como no sé quién”. No solo es una palabra desatinada, sino que contradice la noción del amor incondicional.

El amor (a tu pareja, hijos, trabajo o lo que sea) no debería tener condiciones porque amar es aceptar al otro como es, sin tratar de cambiarlo. “Te adoro, pero detesto que fumes”, “te amo, pero no me gusta tu impuntualidad”. Con respecto a lo mencionado, desde luego que fumar daña la salud y la impuntualidad es una falta de respeto, pero los defectos se llaman así por algo. Entrar a una relación buscando que el otro cambie es un mal negocio. Si no puedes aceptarlo y amarlo con su impuntualidad, celos, cigarros, etcétera, es mejor dejar esa relación y buscar a otra persona que tenga defectos que puedas amar. Tristemente, un buscaperos encontrará problemas en todas las personas que lo rodean.

Muchas veces hemos oído que los eventos son neutros y que nosotros les ponemos el color positivo o negativo de acuerdo con nuestra educación, experiencia, etcétera. Dos personas pueden interpretar de formas opuestas un evento. Eso sucede con los buscaperos (y es lo que tienen en común con los bajoneadores) esos errores y fallas que encuentran en todos y en todo tienen que ver con su insatisfacción interior más que con la realidad. Si hay una puesta de sol maravillosa, se quejan de que se acaba el día. Reconocen el esfuerzo de su empleado; sin embargo, una falla opaca todo ese trabajo valioso que hemos hecho porque al+go no está a la altura de lo que ellos esperaban.

Todos tenemos una etapa de buscaperos o momentos de crítica sin sentido. Lo importante es darse cuenta que, más que las fallas de otros, lo que estamos viendo es un reflejo de nosotros mismos. Así que si te toca un buscaperos, no te enganches y no sufras. Sus peros son SU problema.

Encontré una frase fantástica de Hegel que resume el problema: “El alumno siempre comienza buscando fallos; el erudito encuentra el mérito positivo en todo”. ¿Seremos eternos alumnos? Buen domingo para todos.

fernanda@milenio.com

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