• Regístrate
Estás leyendo: Lecciones de sismos
Comparte esta noticia
Martes , 18.09.2018 / 15:32 Hoy

Neteando con Fernanda

Lecciones de sismos

Fernanda de la Torre

Publicidad
Publicidad

Muchas veces me sorprendo pensando cuando voy manejando por ciertas calles de la ciudad: “Si hubiera un un terremoto ahora y se cayeran los edificios que me rodean nadie sabría donde me encuentro”. Tampoco me gusta ir a los pisos subterráneos de los estacionamientos por miedo a un temblor y he tenido pesadillas de que me encuentro atrapada entre los escombros de un edificio, vestigios del sismo del 85. Definitivamente hay vivencias que marcan tu vida y no vuelves a ser la misma.

Para quienes vivimos ese sismo es imposible dejar de notar la diferencias: si algo ha cambiado en estos 32 años ha sido la comunicación. En esas épocas pocos teléfonos funcionaban. La angustia al no poder saber si estaban bien familiares, colegas y amigos se prolongó durante horas y, en ciertos casos, días. En temas de organización e información el panorama también es muy distinto; no sabíamos qué hacer ni adónde ir, lo que se daba a conocer sobre el desastre fluía a cuenta gotas ocasionando caos al grado que al día de hoy nadie sabe con precisión la cifra de muertos que ocasionó el terremoto.

Si algo no ha cambiado es el gran espíritu de los mexicanos. Está claro que los mexicanos sabemos dar una mano, ser empáticos, ayudar sin límites. Podemos abrir las puertas de nuestras casas y de nuestros corazones por los demás. Somos capaces de trabajar incansablemente, ser generosos, creativos y ocurrentes para ayudar a quienes están en desgracia.

Quienes nacieron después del 85 o eran muy pequeños para recordarlo, lógicamente veían los movimientos telúricos de otra forma; sin embargo, nuestros millennials han sabido estar a la altura de las circunstancias. ¡Y en qué forma! Mismo espíritu de solidaridad, pero recargado por el manejo positivo de la redes sociales. Mapas interactivos, información verificada, redes para pedir ayuda, organizar voluntarios, revisar daños en estructuras y denunciar abusos. En términos de organización, la sociedad es, definitivamente, otra.

No tengo palabras para agradecer a los millennials, ruquennials (como llama Joselo Rangel a los que pasan de 40), rescatistas, personal del Ejército y Marina que no han dejado de dar testimonio del alma enorme que tiene este país. Cada uno, desde su trinchera, salvando vidas, levantando escombros, llevando agua, café, comida, medicinas o palabras de aliento. Haciendo donativos, organizándolos de noche o de día, bajo la lluvia o el sol; estos héroes sin capa, ángeles sin alas, mexicanos sacando lo mejor que tenemos dentro; nos dieron un testimonio ejemplar de grandeza y entereza en medio de la catástrofe. Y gracias también para esa gran ayuda que ha llegado desde todos los rincones del mundo. No tengo palabras para expresar lo que significa su trabajo y apoyo para nosotros.

Al igual que el terremoto del 85, éste cambiará la vida de todos. Tendremos lecciones en lo individual y en lo colectivo. Enfrentarse, así de golpe, a la fragilidad de la existencia humana deja una huella imborrable.

De la misma forma que después del terremoto del 85 surgieron cambios positivos en la sociedad al ver a niños, jóvenes y adultos formar interminables cadenas humanas, organizarse para llevar víveres, agua, conseguir medicamentos, me hacen vislumbrar un futuro mejor para mi país. Este 19 de septiembre también traerá algo bueno. Estoy segura que entre todos vamos a exigir que se cumplan las leyes, reglamentos de construcción, se sigan al pie de la letra las indicaciones de Protección Civil, vamos a pedir justicia por los abusos y corrupción. La tragedia desgarra, pero la fortaleza y la solidaridad que he visto estos días no solo me llenan de orgullo de ser mexicana sino también de esperanza en un futuro mejor.

fernanda@milenio.com

http://www.milenio.com/blog/fernanda

Twitter http://twitter.com/FernandaT

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.