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Lunes , 22.10.2018 / 10:24 Hoy

Caleidoscopio

Un salto desde el cielo

Federico Ramos

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Para llegar a Byron Bay, pequeño poblado de menos de 5 mil habitantes pero con 190 hoteles, en la Costa Dorada del Este de Australia, hay que recorrer casi dos mil kilómetros desde Melbourne, pasando por Canberra, capital del país y luego Sydney, para después bordear por innumerables pequeñas localidades cuya vida por el lado derecho es el mar, como escenario natural de actividades turísticas y por el lado izquierdo la riqueza agrícola que produce una tierra fértil, sembrada de caña de azúcar.

La belleza del lugar es impresionante por sus grandes playas, ideales para los surfeadores que de todo el mundo visitan este lugar. Aquí se encuentra también uno de los más prestigiados lugares del mundo para la práctica del paracaidismo, actividad que goza de una popularidad impresionante no sólo entre los jóvenes como mi hijo Gerardo, sino también entre adultos como yo, quien a los 71 años enfrenta un desafío largamente anhelado, pues desde joven acariciaba la posibilidad de hacerlo.

La experiencia es impresionante, emocionante, fuerte, y requiere una buena dosis de auto control para atemperar los nervios momentos antes del salto, pues cuando se enfrenta uno con el abismo de seis mil metros de altura y la caída libre a 250 kilómetros por hora, te imaginas como que te metiste en un problema, pero no, la verdad es que en las alturas te invade una curiosa tranquilidad y dominas de tal forma el horizonte, las montañas, las playas, el faro de Byron Bay, cuya visual jamás habrías tenido de manera tan directa pues no es lo mismo ver la tierra desde un avión, sentado cómodamente en el asiento de la ventanilla, que ver la superficie de la tierra tú mismo volando por el espacio aéreo, colgado tan solo de un crucial artefacto que eventualmente permitirá detener tu caída, para luego descender de manera segura.

Acabas por aceptar que valió la pena.Igual se puede decir de lo útil que resulta emprender viajes como este que ensanchan tu visión de la vida, aprender de la manera cómo viven los australianos, cuya personalidad como país está muy orientada para ser respetuosos, formando una sociedad multirracial donde conviven ciudadanos de todas las latitudes del mundo, predominando los de ascendencia inglesa y los provenientes de muchos países asiáticos.


federicoramos@prodigy.net.mx

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