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Jueves , 13.12.2018 / 10:08 Hoy

Caleidoscopio

El tsunami que viene

Federico Ramos

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Hace una semana titulé mi artículo “El Terremoto que viene” en clara referencia a la llegada de AMLO a la presidencia, hecho que cada día parece más claro, aunque muchos ciudadanos quisieran lo contrario. 


Hoy, a 24 días de recorrer el velo del misterio millones de mexicanos nos debatimos en las aguas de la incertidumbre, pues algunos ven al mismísimo demonio en la figura del de Morena y otros al que salvará al país de la debacle que se avecina, si no llega al poder. Lo que sí es un hecho es que el despotismo actual no atiende ni por asomo el interés general y la desigualdad es ya una gran herida en el tejido nacional. 


No solo el gobierno es culpable de ello, lo somos todos en la medida de nuestra inacción. 


Ahora es un imperativo repartir la prosperidad de manera más equitativa a toda la sociedad. Lo que viene no es fácil, lo sé, porque lo qué hay es lo que tenemos y ello implica enfrentar un reto enorme de conducción: sí, de conducción, donde el que se saque “la rifa del tigre” sea AMLO, Anaya o Meade, tendrá que remar sobre aguas turbulentas en un barco sumamente averiado.


La gran pregunta es ¿cómo diablos le van a hacer los nuevos gobernantes para cambiar los malévolos paradigmas que nos afectan y con ello, honrar sus promesas de campaña?


¿Atacar la corrupción vía atacar la impunidad o cómo instrumentar un nuevo sistema de partidos, puesto que los actuales ya no sirven al ciudadano?


¿Cómo instrumentar una política pública de estado que hoy no existe, para crear las condiciones para que se desarrolle la iniciativa individual?


O lo que se ve más complicado ¿cómo desactivar el sistema de privilegios a las grandes empresas oligopolicas del país? Y tal vez lo que finalmente sería la gran acción de un gobierno que efectivamente haga historia: ¿cómo destruir el nudo gordiano para desactivar el gran mandamiento de la clase política de “cubríos los unos a los otros”.


Hago votos para que quien abandere tan monumental tarea resista la seducción del nuevo poder. Pero nosotros tendremos que participar, actuar, dialogar, proponer o disentir, si realmente queremos el progreso de la nación. Lo que falta por hacer es descubrir cada uno de nosotros una nueva trinchera.


Eso sí que sería un verdadero tsunami. 



federicoramos@prodigy.net.mx

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