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Viernes , 19.10.2018 / 03:03 Hoy

Caleidoscopio

El síndrome del Teletón

Federico Ramos

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Nadie puede menospreciar la magnitud de la tragedia, pero si ese es el caso, nos queda a deber el gobierno. Me explico: a los políticos que acaparan las notas se les percibe cómodos en la tele, prácticamente todo el día y en todos los canales, como si anduvieran en campaña. En la pantalla se ven confiados, conocedores de los retos y nos aseguran que el futuro es promisorio: Oaxaca y Chiapas están de pie. No se les ve dolidos con la tragedia; tal vez lo estén, pero no se les nota.

Claro, hay que decirlo, si se ven preocupados. Al Ejército y a la Cruz Roja sí se les nota su intervención, pues son el mismo pueblo y no andan en “jeans” de marca.

La sociedad pone el dinero y los víveres, el agua y las tiendas de campaña, pero el Ejército trabaja en entregar los bienes donados y en levantar escombros, acomodar damnificados que aguantan estoicamente mientras los políticos salen en la tele prometiendo lo mismo que han prometido en otras tragedias similares. Y es que el problema es más de tipo económico: se llama pobreza. La mayoría de la población no tiene recursos para construir vivienda sólida y con estándares antisísmicos, sobre todo en las zonas populares o rurales.

Abunda la autoconstrucción, por lo mismo tampoco tienen para comprar seguros contra terremotos.Da la impresión que estoy viendo un Teletón donde el gobierno ya se acostumbró a que la sociedad ponga el dinero para construir hospitales, cuya obligación es del propio gobierno y no de Televisa.

Un nuevo Teletón donde la difusión estelar, abrumadora y manipuladora por parte de los medios, logra que los ciudadanos pongan los víveres y el dinero, cuando el Estado mexicano debería destinar los recursos que los mexicanos aportan vía impuestos a lo que más convenga en este momento, y, en este caso, estoy seguro que el cien por ciento de los mexicanos estaríamos de acuerdo a que por mediante un decreto presidencial le resten a los presupuestos del INE, de los partidos políticos y de las cámaras de diputados federal y de los estados y de senadores, así como los enormes gastos de publicidad, los miles de millones de pesos que se necesitan. No basta que los diputados hagan el ridículo ofreciendo un día de su salario.


federicoramos@prodigy.net.mx

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