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Caleidoscopio

El reino de la esperanza

Federico Ramos

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Mi instinto futbolero me dice que el domingo que viene por fuerza siendo Día del Padre en México y no en Alemania, la fortuna nos debe un triunfo que como regalo vendrá envuelto en un 2-1 sobre los fríos teutones, que no podrán con la furia temperamental de nuestros ídolos, donde Oribe Peralta volverá a brillar como en sus buenos días. Es el más puro sentimiento de sentirse sentado en el trono del reino de la esperanza. Nada tan animador como vivir algo así: literalmente envuelto en la magia de un evento de inauguración pletórico de color, de música y rodeado de miles de balones de fútbol. Igual, nada tan excitante como escuchar la voz de la bella soprano rusa Aida Garifullina al unísono con Robbie Williams, entonado Angel’s.


Pero es menester volver a la realidad y lo primero que habré de decirle a mis detractores, que de seguro van a surgir, es que se vale soñar porque es nuestro día y qué mejor festejo que gozar el regalo de un triunfo histórico. Lo necesitamos con urgencia.


Otro ángulo muy diferente, más realista, es tratar de calcular, sobre todo después del partido del domingo, de que tamaño serán las frustraciones que nos depara el mundial, no sin dejar de anotar que la gesta mundialista nos ha prestado un gran servicio de distracción. 


Nos permitirá por dos semanas darle la espalda a una batalla entre adversarios que se disputan la presidencia, ¿nuestra presidencia? a punta de golpes y patadas y no de propuestas inteligentes. A la clase política le estaremos diciendo que cerramos por el mundial, hasta el 1de julio.


Ya llegará ese día por la noche la noticia de quién “guiará los destinos de la nación” y entonces sí tendremos que ejercitar la reflexión de cómo crear prosperidad, que dicho sea de paso no es una especialidad nuestra. Lo nuestro, lo nuestro, como dijo Aguilar Camín, es combatir la pobreza a través del gasto público y los programas gubernamentales, aunque no logremos ningún avance con el paso de los años. Es tiempo de voltear la tortilla y dejar de prometer “crear” empleos para mejor prometer crear emprendedores y empezar a ver con ojos positivos la actividad empresarial. Ojalá que así lo estime el próximo mandatario y nosotros no dejemos se vaya por la ruta fácil del populismo. 



federicoramos@prodigy.net.mx

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