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Martes , 20.11.2018 / 22:05 Hoy

Caleidoscopio

A propósito de la prosperidad

Federico Ramos

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¿Si el propósito de gobernar no es para lograr la prosperidad de la nación, entonces para qué es? 


La pregunta es pertinente no sólo porque cambiaremos de gobierno en unos días, sino porque los que llegan quieren cambiar de régimen político, y ese lance conlleva muchos riesgos y el camino está lleno de piedras, aunque hay que decirlo, también de oportunidades.

Cómo no advertirlo, si la patria nuestra está llena de desigualdades entre sus habitantes y coexiste la miseria extrema y la pobreza de muchos con la riqueza de pocos. Perpetuar un régimen que ofrece expectativas de desarrollo a unos cuantos privilegiados ahonda la división entre nosotros como sociedad y algún día conducirá a una revuelta de grandes proporciones, pues el miserable prefiere que él y sus hijos mueran a balazos, a que mueran de hambre. 


Entonces, si no se logra la prosperidad el poder de un gobernante no servirá para nada, más que, tal vez, para sí mismo y en última instancia, para satisfacer su propio ego. A ese dilema se enfrenta nuestro próximo presidente: su compromiso de cambio es multifactorial y es extenso, para cualquier vertiente que se desee medir: abatir la corrupción, eliminar la impunidad, poner los intereses de los pobres por encima de los demás, combatir la burocracia excesiva y la discrecionalidad de los gobernantes, lograr el desarrollo económico de las empresas y los particulares, buscar un modelo de educación que sirva a los niños y a los jóvenes, fundar 100 universidades, establecer el sistema de democracia participativa y directa, elevar el nivel de vida de los mexicanos, buscar la felicidad, el amor y la paz. Poca cosa, diría el ranchero. 


El reto salta a la vista: implica crear de verdad las condiciones para que se dé la prosperidad de la población. No sólo de unos cuantos, como ha sucedido hasta ahora, sino de todos. 


Y entonces, ¿Cómo buscar formas de acceso a esas oportunidades? y ¿cuáles serían esas condiciones y cuáles los medios de acceso a las mismas, que hasta hoy no están al alcance de la población? 


¿Acaso la patria no sabe cómo lograr la inclusión social de sus ciudadanos? 


A partir del 1 de diciembre volveremos a tener en nuestras manos esa oportunidad. No es, como se piensa, tarea de un solo hombre, es tarea de nosotros, la sociedad. Pronto sabremos si somos capaces. 



federicoramos@prodigy.net.mx

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