• Regístrate
Estás leyendo: Más de los candidatos independientes
Comparte esta noticia
Miércoles , 26.09.2018 / 04:51 Hoy

Juego de espejos

Más de los candidatos independientes

Federico Berrueto

Publicidad
Publicidad

Carlos Puig ha dado en la diana. Asimilar el éxito de los candidatos independientes a lo que ocurre en España con las opciones alternativas como Podemos o Ciudadanos es inexacto. Hay semejanzas: aquí y allá son expresiones que se alimentan de la indignación, también hacen del voto un medio e instrumento para avanzar en sus intereses. El empleo óptimo de la comunicación digital y de las redes sociales es una analogía más.

Sin embargo, las diferencias son significativas, incluso se puede decir que son expresiones opuestas en cuanto a origen y objetivos. De hecho los movimientos en España tienen una fuerte carga ideológica, Podemos es de izquierda, Ciudadanos, de derecha moderada, ambos se alimentan de los problemas en la economía y de su impacto social. En México los candidatos independientes se aprovechan de la indignación con la política: el sistema de partidos, el gobierno y la crisis de representación; su identidad ideológica es ambigua.

La diferencia más relevante es que las candidaturas independientes no son expresiones ciudadanas en el sentido de sus objetivos, programa y perfil de dirigentes o candidatos. Manuel Clouthier en Sinaloa, Jaime Rodríguez en Nuevo León o Alfonso Martínez en Morelia son políticos profesionales, desafectos de su partido de origen y que ven en las candidaturas independientes una opción para ganar el poder. La lucha contra la corrupción o la partidocracia hace sentido a muchos, pero gobernar es mucho más que eso.

¿Cuál es el posicionamiento programático de los independientes, más allá de utilizar con mayor o menor habilidad el descontento y la indignación con el estado de cosas? Los temas para el caso de España saltan a la vista: subir el salario mínimo; apoyo económico a las personas en dificultad o pobreza; elevar las cotizaciones sociales; contrataciones del sector laboral público; reducción de la jornada laboral para que más personas tengan empleo; renegociación de los adeudos hipotecarios en vivienda; defensa de la vivienda como derecho fundamental; fortalecimiento de los sindicatos y el pleno empleo como objetivo, entre otros.

En realidad, lo que en México se advierte no es el programa ni el movimiento, sino la persona, la apuesta más incierta que pudiera haber. En otras palabras las candidaturas independientes exitosas tienen una fuerte carga emocional que utiliza el desencanto y del descrédito de la política. No es un movimiento social; es un proyecto político en torno a un líder carismático que con una fuerte dosis de oportunismo aprovecha o capitaliza un entorno. Es un medio para sancionar, no para construir.

El caso de Nuevo León es evidente: uno de los estados con mejores indicadores en economía y que pudo dar la vuelta al severo problema de la violencia e inseguridad está dispuesto a apostar todo por un candidato con un programa que no excede el encarcelar al gobernador y a familiares de conformidad a la versión socializada por el diario El Norte, en un evidente caso de revancha personal de un medio de excelencia sometido al criterio editorial del dueño. En la sinergia del medio y del candidato, el éxito electoral fue abrumador. Las debilidades del candidato no fueron objeto de escrutinio. El diario aludido, que ha hecho de la transparencia demanda púbica, apoyó decididamente al único candidato que se resistió a presentar declaración patrimonial, reporte fiscal y la de conflicto de interés en el marco de Tres de Tres Candidato Transparente, iniciativa ciudadana promovida por Transparencia Mexicana y el Imco.

El éxito electoral del movimiento alternativo de Podemos o Ciudadanos se funda en la propuesta sustantiva, para algunos un caso más de populismo. Sin embargo, el culto al líder se mantiene a raya y el programa prevalece, son muchas las caras y son múltiples las propuestas. Aquí, en México, más que expresiones de la posmodernidad, los candidatos independientes son un derivado del caudillismo de la cultura política mexicana autoritaria.

El régimen de los candidatos independientes ha sido tomado por los políticos profesionales usurpando el espacio estrecho que se suponía era para los ciudadanos sin partido. Es sano y útil que los partidos padezcan las consecuencias de la cerrazón y del autoritarismo en su interior, que los políticos recurran a las candidaturas independientes habla de la deficiencia de los procedimientos judiciales para la protección de derechos de los miembros de los partidos frente a la deplorable democracia interna. El hecho es que es necesaria una puerta para que candidatos sin partido puedan acceder al cargo público o a la representación como es Pedro Kumamoto en Zapopan o Lorena Canavati en Monterrey.

La cuestión es que continuar por el camino de las candidaturas independientes para los tránsfugas de los partidos no solo afecta al sistema de representación, sino cierra la puerta a los ciudadanos o políticos sin partido que pretenden ganar el voto.

fberruetop@gmail.com

Twitter: @berrueto

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.