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Juego de espejos

El espectáculo de los independientes

Federico Berrueto

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Un buen razonamiento el de Fernanda Caso, colaboradora cercana a Margarita Zavala de poner en perspectiva la institución de candidatos independientes: es un nuevo expediente sobre el que mucho tienen que aprender tanto autoridades como quienes pretendan alcanzar la candidatura. La ley garantiza el derecho a ser votado, pero también debe establecer ciertos requisitos de apoyo ciudadano; de otra forma, la elección sería intransitable con numerosos candidatos. Solo como ejemplo, la boleta tendría que ser una suerte de sábana para incluir a todos aquellos que quisieran ejercer su derecho.

Más allá de lo acontecido y del éxito de no pocos candidatos a senador y diputado, el espectáculo se ha centrado en los candidatos presidenciales independientes. Muchos de los que se quedaron en el camino como Pedro Ferriz y Marychuy Patricio no contaron con la organización, la logística y el dinero para lograr su cometido. Las adhesiones a su favor eran considerablemente mayores a lo que pudieron concretar en adhesiones de acuerdo con el procedimiento definido por el INE.

La necesidad de contar con un instrumento de recolección de firmas que a su vez sirviera para facilitar la evaluación y evitar el fraude llevó al órgano electoral a desarrollar una aplicación para teléfono móvil de gama moderna, la que sería utilizada por los auxiliares de los candidatos en el registro de apoyos ciudadanos. Fue un paso en la dirección correcta; dos fueron las insuficiencias, primero, que no se abriera a otras modalidades confiables y de acceso ciudadano, como lo sugirió la candidata Zavala. Ejemplo, que los ciudadanos pudieran asistir a las oficinas distritales del INE y allí expresar su voluntad de apoyar a determinado candidato.

La segunda insuficiencia es que los candidatos independientes no contaron con información oportuna sobre la calidad de los datos y registros presentados al órgano electoral. Se suponía que la digitalización de registros permitía dar a los candidatos información oportuna sobre la confiabilidad y calidad de los datos presentados. Así, por ejemplo, la identificación de duplicidades, que en el caso de Jaime Rodríguez representaron más de 250 mil, al advertirlo con tiempo se hubiera procedido a la corrección respectiva.

El umbral para obtener el registro de los independientes presidenciales fue de 866 mil 593, 1% del padrón, cantidad importante toda vez que el requisito para obtener registro como partido político nacional es 0.26% del padrón, procedimiento este último sin el rigor y el cuidado que sí se tuvo con los independientes.

Los candidatos presidenciales contaron con 120 días para acreditar las adhesiones. Solo tres de ellos las presentaron de manera suficiente; quien más presumió sobre los apoyos obtenidos fue el gobernador con licencia Jaime Rodríguez, con más de 2 millones de apoyos. Margarita Zavala en apariencia era la que había obtenido menos respaldo, poco más de un millón y medio. A la postre fue ésta la única que pudo cumplir el número establecido en la ley.

El espectáculo de los independientes consiste no solo en el descuido al presentar cientos de miles de registros irregulares, sino en algo que deberá obligar a la autoridad a actuar con todo el peso de la ley: un número muy elevado de casos de simulación. Valga decir que en el caso de Margarita Zavala fueron 432 casos. Ríos Piter presentó más de 800 mil registros simulados y el gobernador de Nuevo León más de 150 mil, todo un caso que mueve a la vergüenza y que requerirá más que una explicación o disculpa.

Jaime Rodríguez es gobernador con licencia, con la singularidad de que llegó al cargo por la vía independiente y quien en su momento tuvo que acreditar apoyos ciudadanos equivalentes, aunque sin el rigor que ahora impone y exige el INE. Su caso no es el de algún auxiliar que no cumplió o que abusó de su tarea, sino que muestra una maquinación imputable a él de engañar a la autoridad. De acreditarse la falsificación deliberada de documentos electorales, su caso es de carácter penal y, por lo mismo, está éticamente inhabilitado para regresar al cargo, salvo que las autoridades concluyan que las irregularidades no son constitutivas de delito o que no le son imputables, además del caso de financiamiento millonario irregular, también bajo investigación.

Las candidaturas independientes no deben transitar al desprestigio por la falta de quienes buscaron ser candidatos mediante el error calculado o el engaño deliberado. El sistema de partidos está en crisis; los independientes pueden servir de presión para su transformación. Una pena que lo que nació en 2015 en Nuevo León como una experiencia exitosa y muy prometedora por la voluntad mayoritaria de los ciudadanos, hubiera devenido en un lamentable espectáculo por quien no estuvo a la altura del momento histórico que le toco vivir.

fberruetop@gmail.com

Twitter: @berrueto

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