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Sábado , 20.10.2018 / 07:13 Hoy

Juego de espejos

El abuso de Uber y los 'Panama Papers'

Federico Berrueto

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La economía de mercado se ha impuesto. El proceso es accidentado y plantea problemas no resueltos. Queda claro que la intervención del Estado es necesaria, debe haber reglas y, sobre todo, sanción al abuso. Dos ejemplos paradigmáticos están presentes: el desempeño de Uber en medio de la crisis ambiental de la megalópolis y los llamados Panama Papers, la revelación más amplia, no la única, de poderosos inversionistas buscando eludir la fiscalización pública.

Uber ha corregido, pero se exhibió. Es un negocio que compite con gran ventaja en el mercado del transporte urbano y se ha extendido con mucho éxito en las principales ciudades del mundo con resistencia de los competidores afectados. Sus beneficios aumentan ante los usuarios con poder adquisitivo en búsqueda de una opción segura, cómoda, cierta y fiscalmente formal. Es una solución virtuosa a los ojos de los usuarios, aunque los inversionistas asociados tienen que compartir 25 por ciento con una empresa que no tiene empleados, activos y cuya inversión es tecnológica y el organizar, administrar y certificar a los vehículos y conductores que participan en el programa.

Uber es revolucionario y su poder está en la calidad del servicio y el empoderamiento al consumidor. La regulación burocrática y corrupta del transporte urbano ha puesto en desventaja al transporte convencional, para el caso mexicano barato, pero irregular, sucio, informal e incierto. También la inseguridad va de la mano del transporte convencional. Uber y Cabify son percibidas como una opción segura por el monitoreo que el mismo usuario tiene, además de que en las operaciones no media pago en efectivo, sino el registro de una tarjeta de crédito, que ni siquiera se tiene que portar para el uso del servicio. Las autoridades y los representantes del transporte convencional han sido negligentes en extremo, podrían adoptar los elementos tecnológicos, pero la falta de imaginación de autoridades y la resistencia al cambio de los proveedores convencionales impide la evolución frente a un competidor que los está arrollando, especialmente en el segmento de mayor consumo.

Uber, no los conductores, tiene el control de tarifas. Segmenta sus precios de acuerdo con la calidad del vehículo. Sus tarifas se ajustan marginalmente al momento y al lugar. Al usuario se le informa y queda en él aceptarlo. Las cosas cambiaron con la implementación del programa emergente Hoy No Circula. Corta para los dos lados: la unidad de trabajo dejará de hacerlo durante un día a la semana, por otra parte, se incrementa considerablemente la demanda de transporte individual seguro. Lo ocurrido con la situación emergente con la suspensión por dos días a la semana propició un incremento desproporcionado en relación con las tarifas normales de Uber. Se trató de ganar ventaja excesiva e injusta de la dificultad. Las autoridades de la Ciudad de México intervinieron; Uber corrigió, reembolsará en algunos casos y en otros otorgará viajes gratuitos. La evidencia es que la lógica del mercado debe ser sujeta a regulación, al menos para casos excepcionales.

El tema de los Panama Papers es la evidencia del fracaso en la aplicación igualitaria de la ley. En el sistema hay agujeros que utilizan los económicamente encumbrados. Quienes recurren a los paraísos fiscales lo hacen para eludir el pago de impuestos o para ocultar el origen de los recursos. En otras palabras, los Panama Papers muestran cómo eluden sus responsabilidades ante la sociedad los más beneficiados del sistema sean celebridades, deportistas y, especialmente, empresarios y también criminales. Por lo que se conoce hasta hoy, México no es uno de los peores casos, pero puede decir que aquí hay otras formas para eludir la fiscalización gubernamental, por lo que no es necesario recurrir a los santuarios financieros.

Las empresas aludidas merecen la observación e investigación rigurosa de las autoridades fiscales de los países de origen. Es evidente en casi todos los casos una intención de ocultar los dineros y esto se asocia a la pretensión de no pagar impuestos y en otros casos evitar informar sobre el origen de los recursos, esto es, blanqueo de capitales, lo que se asocia a actividades criminales. Alguno de los nombres difundidos así lo revelan.

La solución llama a una acción colectiva de las naciones para evitar la evasión fiscal. No solo se requieren de parámetros de gravámenes homogéneos, sino un sistema global de fiscalización que sancione con rigor a las naciones como Panamá que se han vuelto refugio de evasores y criminales para así atraer recursos de todo el mundo.

Lo revelador de los Panama Papers es que en el sistema económico coexisten quienes cumplen y se sujetan a la ley, con los actores económicos que hacen del abuso, la corrupción y actividades criminales medios de actividad financiera regular. Fraude fiscal y lavado de dinero, pues.


fberruetop@gmail.com
Twitter: @berrueto

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