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Viernes , 17.08.2018 / 14:54 Hoy

Juego de espejos

Campaña anticipada

Federico Berrueto

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Los informes 3de3 han abierto una campaña anticipada. Por su parte, el líder de los diputados federales del PRI, César Camacho, la ha tomado contra Margarita Zavala. Nada comparado con la respuesta ofensiva que ha recibido López Obrador por su reporte. El ataque de Camacho es inocuo y contraproducente; el líder de Morena ha intentado hacer del informe oportunidad y así ha pretendido mostrar que él es un político diferente: sin bienes porque los pocos que tiene los ha heredado a sus hijos con un sueldo más bien modesto que le da su partido y sin coche ni cuentas o plástico bancarios.

El escrutinio riguroso, exagerado o interesado es parte del juego democrático. No es para sufrir ni para contrariarse, es propio de la disputa por el poder aprovechar cada oportunidad. El reto es hacerlo bien y en caso de ataque, que éste sea certero y que contribuya a la causa que se pretende.

Los promotores del 3de3 quizás no previeron el ostensible uso político del reporte de situación patrimonial, declaración fiscal e informe de conflicto de interés. Es inevitable, pero tampoco invalida lo positivo de la práctica de hacer público lo que tienen los políticamente empoderados, aun cuando se invoque el derecho a la privacidad, nada criticable a la luz de la inseguridad y del sentimiento de amenaza se tenga o no dinero. La privacidad va de la mano del ofensivo guarurismo y demás dispositivos de seguridad que aparta el mundo de los acaudalados de los demás.

La crítica cobra fuerza por la enorme desigualdad que existe. Es común que las personas aspiren a la riqueza y quienes la tienen la muestren; sin embargo, tener dinero en la política se vuelve en sí mismo ofensa. El rechazo adquiere relieve porque México, además de desigual y con una mayoría muy empobrecida es uno de los países con mayor corrupción. El enriquecimiento inexplicable de muchos funcionarios, por decirlo amablemente, es frecuente y común a todos los partidos. El ingreso de los altos funcionarios da para vivir bien, de hecho las remuneraciones son comparativamente excesivas, pero aun así, con frecuencia el tamaño del patrimonio no se coteja con los ingresos formales o legales. No falta quien pretende darse vida de jeque árabe a cuenta de los recursos públicos.

No es pecado la riqueza, sí cuando es mal habida. Pero tampoco la pobreza es virtud, ni siquiera la intencionada como la que muestra López Obrador. La honestidad es escasa, pero la integridad todavía es más. Además no es suficiente ser honesto, sino cuidar el buen uso y destino de los recursos públicos y, especialmente, tener mano firme para que los subordinados no abusen y, en su caso, sean ejemplarmente sancionados.

López Obrador pudo comunicar con eficacia que era un político sin bienes y con un sueldo modesto. De acuerdo con un estudio de GCE, la mayoría de la gente sí le creyó su situación patrimonial, pero no así que no tuviera vehículo, tampoco cuenta bancaria o tarjeta de crédito. Andrés Manuel es un personaje singular cuya vocación por el poder le lleva a asumir sin esfuerzo ni simulación posturas al margen del común de la gente, como es el desdén por el dinero. Por cierto, nada hay de malo y más para una persona con sus necesidades tener un vehículo, cuenta bancaria y tarjeta de pago, por eso allí no hubo credibilidad. La actitud de López Obrador no es impostura, pero queda claro que su singularidad no es una forma de vida, sino una manera de presentarse políticamente y diferenciarse de sus pares, por eso muchos no perciben en él honestidad.

Margarita Zavala, también posible candidata presidencial, fue señalada por el aumento de la riqueza de su marido en el periodo de la Presidencia. Si el patrimonio inmobiliario se reduce a lo que ahora se le critica, no tiene mayor fuerza, aunque sea de valor superior a la casa blanca. Los opositores de ella no entienden que su mayor debilidad es su esposo, lo que hizo en el poder no lo que ambos tienen. Es claro que los ataques no le afectan. Es más, en la pregunta quién cree que es más honesto, AMLO o Margarita, la segunda muestra mejores números.

López Obrador se hace eco y capitaliza el prejuicio popular sobre la corrupciónde los políticos; sin embargo, la mayoría lo ubica como un político más y sus palabras, para los más, no tienen la fuerza ni la credibilidad que él pretende, asume o merece. En todo caso, lo que la gente más le reconoce como atributo posesivo es su tenacidad no su honestidad.

El debate de los reportes del 3de3 es un anticipo de las campañas del 2018. López Obrador obró con descuido y por soberbia o confianza abrió un flanco de ataque. El saldo no le resultó favorable.

fberruetop@gmail.com

Twitter: @berrueto

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