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Trayectos

¡Con los niños no!

Fátima Ibarrola

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Lo que ahora conocemos como Estados Unidos de Norte América nunca ha sido un país de libertades. Desde que los europeos llegaron a los territorios de América, ellos exterminaron casi en su totalidad a los naturales y verdaderos dueños de las tierras.

Esta nación que se ha ufanado de ser captora de inmigrantes libres, se ha autoflagelado, recordemos la Guerra Civil atroz en la que los ejércitos del sur y el norte se enfrentaron por los derechos de los negros y en contra de la esclavitud; sin embargo, aún en nuestros días esta nación sigue dividida de acuerdo con las razas y castas. México ha sido victimado por nuestro vecino del norte en varias ocasiones, y las más duras sucedieron entre 1821 y 1853 y nos costaron la pérdida de la mitad de nuestro territorio, más de quinientos mil kilómetros cuadrados, cuya pérdida mayor sucedió en la dictadura del General Santa Anna.

 La venta de nuestros territorios, que nos pagaron con “espejitos” y su política intervencionista se ha desplegado en todo el mundo, así vinieron por ejemplo la primera y segunda guerras mundiales, Corea, y Vietnam; y la Guerra del Golfo, y su intervencionismo en el Medio Oriente y en Siria, hoy en las Coreas, siempre Estados Unidos ha sido un Estado intervencionista que coarta las libertades creyéndose gestor de la “libertad”, pero alguna vez John F. Kennedy se preguntó: ¿Por qué el mundo odia tanto a los Estados Unidos? ¡qué ingenuidad! 

Hoy en día no sólo odiamos a los Estados Unidos, a esa parte política de EU, sino que además odiamos a un hombre impresentable, cuya mente raya en la esquizofrenia ¡inconmensurablemente perverso! 

Desde hace dos años hay encarcelados inmigrantes en esas inhumanas condiciones en el vecino país, particularmente los niños, quienes en muchas ocasiones son usados como “burritos” o “mulas” para traslado de drogas, y esto se debe a que ellos están en el limbo jurídico. Recientemente se separaron de sus padres a niños desde bebés hasta jovencitos de 12 o 14 años de edad son latinoamericanos, sudamericanos y por supuesto mexicanos quienes quedan varados en esa franja de migración tan dañina para todos nosotros.

 Estas circunstancias, que no son nuevas en el vecino país, llevan a cientos de niños que viajan sin adultos a que hoy sean carne de cañón de organizaciones no gubernamentales y de políticos tanto mexicanos como estadounidenses que no han reaccionado ni a tiempo, ni adecuadamente. La pregunta es ¿por qué las instituciones civiles y sociales de migrantes que ya están con papeles en la nación vecina no reaccionan ante tantas agresiones humanitarias? La propuesta del gobierno estadounidense y de las organizaciones no gubernamentales, dicen, será, colocar a estos niños de todos nosotros en hogares substitutos, que a la larga pudieran ser incubadoras de una semilla de rencor de estos latinoamericanos que sabrán su origen y reaccionarán. Donald Trump afirma que México no los ayuda y que deja pasar a los “badmens” que violan, asaltan y matan. Mucho cuidado deberá tener de que él mismo con estas acciones perversas, en contra de lo más tierno de la humanidad, que son los niños, esté gestando su propia aniquilación como nación con muchos más “badmens”. Con los niños no, nunca más señor Trump.

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