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Jueves , 19.07.2018 / 03:47 Hoy

Trayectos

A pesar de las tormentas

Fátima Ibarrola

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Querer es poder. Supongo que hemos quedado maravillados al saber de las 23 medallas de oro del nadador estadounidense Michael Phelps, un titán del deporte mundial.

Me emociona ver a un hombre triunfar, no es cuestión de nacionalidades, ni de federaciones o comités olímpicos, ni de "Vázquez Rañas", no, él, como muchos son resultado del esfuerzo personal, individual, de eso que llaman el poder de uno.

Nos quejamos de todo y de todos, hacemos mofa del mínimo error gubernamental, a veces pienso que somos nuestro peor enemigo, pero no apreciamos lo que miles de mexicanos hacen en pro de nuestra patria.

Un ejemplo, para seguir hablando de agua, el Buque Escuela Cuauhtémoc de la Armada de México se distinguió como el más galardonado de los veleros del mundo, entre 30 naves de varios países. El velero y la tripulación mexicana sigue atrayendo a miles de visitantes de Europa particularmente, más de 12 mil personas visitaron el buque en diferentes puertos y en donde la gallardía, la amabilidad, la honorabilidad de estas mujeres y hombres cadetes mexicanos del cuarto grado de la Escuela Marina Armada de México son ejemplo.

¿Por qué no podemos ser en todo el quehacer nacional así? ¿Por qué? Estoy harta de escuchar que la CNTE sigue causando tropelías en este extraordinario país; pregunté a uno de los hombres más brillantes y extraordinario amigo y conocedor de Seguridad Nacional, ¿cómo se podría solucionar concretamente el problema con la Sección 22? Su respuesta fue lapidaria: "No hay manera, muchos de ellos son Triquis, y ni los españoles en la Conquista de México pudieron con ellos".

Y yo me digo, aquí ya no es cuestión de vencedores o vencidos, es cuestión de México, de cómo vamos a seguir adelante. No es cuestión de indígenas, mestizos o criollos, somos mexicanos que, como en el buque, deberíamos ser un orgullo; en esa embarcación van jóvenes bellos y apuestos, de tez morena, blanca u obscura, altos, medianos y bajos, no hay distinción, hay honor, lealtad a la patria, hay deseos de superación.

Hay echarse pa´lante sin importar las tempestades. Estas letras las escribo con enorme sentimiento al recordar a dos grandes periodistas que sirvieron siempre al oficio y a las fuerzas armadas, me refiero a Juan Ibarrola Jr. y a Javier Ibarrola, ellos entendieron en su debido tiempo del honor de portar el escudo nacional y la honorabilidad de escribir con responsabilidad, hacer y ser con su pluma objetivos y claros, criticar con valor y ética profesional.

Vamos en el mismo barco, y muchos no parecen entenderlo, es único e inapreciable, es México todo. Por pocos no nos hundiremos, son cañones de codicia y malintencionados, los hay egoístas y arrogantes, soberbios y mesiánicos. No, nos hundirán esos peleles, porque somos más los buenos y comprometidos los que remamos hacia buen puerto. Nuestra carga es preciada, son esos cadetes, son nuestros niños, nuestros ancianos, nuestros jóvenes, nuestros indígenas, nuestros mestizos y criollos, toda una nación entera plagada de virtudes, de historia y de futuro.

¿Tenemos carta de navegación? Yo espero que nuestro capitán tenga rumbo y coraje. Yo, como parte de la tripulación y a mi edad estoy a sus órdenes ¡mi capitán!

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