• Regístrate
Estás leyendo: Ellas
Comparte esta noticia

Columna de Farid Barquet Climent

Ellas

Farid Barquet Climent

Publicidad
Publicidad

La frase el futbol es el juego del hombre admite una interpretación amplia y una restrictiva. La amplia incluye a las mujeres en el término hombre y la restrictiva las excluye.

Abogo por la amplia. Hombre se emplea en la frase bajo su mejor acepción de universalidad. Alude a la ausencia de condicionantes para jugar futbol. A diferencia del atletismo que exige velocidad o resistencia, o del golf que requiere grandes extensiones de terreno e implementos costosos, el futbol pide casi nada. Por eso está al alcance de todos. De ahí su fácil propagación, su rápido desclasamiento a la inversa y el porqué de su práctica en todo el mundo.

Si el futbol no excluye por el biotipo o el bolsillo ¿por qué habría de hacerlo por el sexo?

Los excluyentes son muchos de sus practicantes y de sus supuestos promotores. No hay razones para que las mujeres queden fuera del juego. Lo que ha habido son cerrazones que descansan en reflejos atávicos y en prejuicios largamente sedimentados, pero que afortunadamente han perdido terreno ante el empuje igualitarista de quienes no han estado dispuestas a quedarse al margen.

¿Por qué el futbol, fuente de disfrute, convivencia, asombro, entretenimiento, sueños, frustraciones e incluso trabajo para millones de hombres en todo el mundo, no habría de serlo también para un número igual o mayor de mujeres?

Labradoras de la inclusión de las mujeres en el futbol, las autoras del libro Pamboleras lo han jugado en la calle, en la escuela, en alguna liga más formal o incluso en una selección nacional, se desviven por ir a los estadios o viajan con barras bravas. Sus textos son crudos, frontales. Hay historias de discriminación y rechazo, pero también de empatía, solidaridad y amor. El libro da el tono de cómo viven distintas dimensiones del futbol, atraídas por su imán indefinible.

En Pamboleras alinean la transexual que va del futbol varonil por obligación al femenil por convicción; la que lo ve como placebo; la que fomenta la práctica entre las niñas para que tengan la infancia que ella no tuvo; la que vive un singular lazo materno-filial; la que anda en busca del que ocupe el puesto titular de su corazón y la que tiene en el futbol su perfecto complemento.

Entusiasma que la realidad se parece menos cada día a las adversidades que padecieron las pamboleras: el profesionalismo ha llegado a la rama femenil, aumentan las mujeres en el periodismo deportivo y pueblan crecientemente las tribunas las que van no como acompañantes sino por su agenda y presupuesto propios.

El futbol siempre tiene la razón. A él le son tan indiferentes los sexos, que al sencillo pero grandioso objeto que le anima le da igual llamarle “el” balón que “la” pelota.


Twitter@TurcoFaridMX

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.