• Regístrate
Estás leyendo: El fanático que hay en ti
Comparte esta noticia
Sábado , 22.09.2018 / 20:00 Hoy

Estado de Derecho

El fanático que hay en ti

Fabián Pulido

Publicidad
Publicidad

De manera indirecta, he sido testigo esta semana del primer rompimiento cercano por “culpa” de “El Peje”. Cómo levantas pasiones Andrés Manuel.

Lo curioso es que, en la mayoría de los casos que conozco, que veo, el intenso apasionamiento recae no por el candidato que la persona quiere o prefiere como presidente de este país, sino por el osado hecho de que quien está frente a él o ella, sea un partidario, comulgue o esté de acuerdo con el movimiento de López Obrador. Cuidado si acaso refieres que tu voto podría parar en las urnas por el tabasqueño. Así fui entonces, de manera indirecta, la causa en el rompimiento de una amistad de 25 años, por lo menos.

La historia se las comparto. Por un lado, en estos chats que se dan por Facebook que a veces terminan como verdaderos coliseos con miembros y sangre por todos lados, Individuo A de manera imperativa pide no votar por Andrés Manuel: “No votes por AMLO, yo no lo haré”. Ah caray. Sí papá. La petición no fue hacia mí. Sin embargo, en busca de un debate sincero, me metí en la conversación para sólo recibir otro manazo donde el Individuo A se lamentaba por aquellos que piensan dejar “en manos de un ignorante a su país”. O sea, tú allí no tienes ni información, ni criterio y has elegido al tabasqueño porque eres poco más que imbécil.

La base del fanatismo es la defensa desmedida, ciega, por ideas o conceptos donde el fanático se siente de manera directa la idea o el concepto, encarna pues ese elemento que tanto defiende como si fuera él o ella. Por lo tanto, cuando alguien no está de acuerdo con ese concepto, elemento o idea el fanático se siente directamemte agredido. A partir de allí se acaba el diálogo porque cuando dices “Meade es un corrupto”, el fanático escucha “tú eres un corrupto”. Cuando el fanático escucha “Anaya es acusado de hacer negocios con la política”, él o ella sienten que los han atrapado con las manos en la masa. “Andrés Manuel es un populista” y el fanático escucha, “tú eres un populista, rojo, comunista y a mí se me hace que hasta ruso”.

Me retiré de manera educada de algo que ya era más bien un monólogo con claros tintes de agresión. Quien es autor de la publicación en su página de Facebook, persona cercana a mí y a quien amo con el alma, salió a la defensa de manera educada, llevándose entre ceja y oreja un bloqueo permanente en la red por parte del Individuo A. Adiós 25 años de amistad (ridículo).

Me apena que, de manera indirecta, aboné a este desencuentro. Lo cierto es que como bien dice el dicho: “El que se enoja pierde”. Y a quien habías creído o considerado como persona inteligente, de razón, termina por decepcionarte ante posturas cerradas aderezadas de fobias. Lo dice el doctor Alfonso Ruiz Soto: “La tolerancia es la convivencia armónica de las diferencias”.

Twitter: @FApulido

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.