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Domingo , 24.06.2018 / 07:46 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

Una gran inconsecuencia

Esteban Garaiz

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El Movimiento de Regeneración Nacional trasciende con mucho al Partido Morena. Una gran mayoría de la ciudadanía mexicana ansía la regeneración nacional. La Nación mexicana repudia con fuerza el desastre que ha ocasionado el proyecto neoporfirista iniciado en 1982 e implantado desde 1988, con políticas públicas estructurales de graves consecuencias para las familias.

Hasta Enrique Peña Nieto lo sabe y lo reconoce: el mal humor social es masivo. También lo es el propósito de regeneración ética y política. También la gente sabe que sólo cabe la vía pacífica.

Esa vía pacífica hoy por hoy, sólo tendrá eficacia por el conducto electoral, que requiere talento ciudadano de confluencia. La gente sabe igualmente que el flamante Sistema Anticorrupción, operado por los corruptos sólo llevará a simulaciones e hipocresías. Hay que cambiar de raíz.

Los partidos políticos, como su nombre lo indica, son partes organizadas de la ciudadanía. Los partidos, según el Pacto Social que formalmente nos rige, son entidades de interés público. Todo por partes.

Tienen como fin “hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo”.

Los partidos políticos son, pues, vehículos de la voluntad ciudadana para el arribo al poder público. No son religiones que reclamen lealtad y hasta martirio. Y la importancia de los vehículos es a dónde nos llevan. No el modelo ni la línea externa ni la marca.

En 2012 varios vehículos fueron en caravana al mismo destino. La ley así lo establece y así lo regula. Eso es lo trascendente: a dónde queremos llegar como soberanos, a dónde queremos conducir a la Nación (nombre propio, para los correctores de estilo).

Y para “hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan”, lo eficaz y decisivo no es el número ni modelo de los vehículos, sino el número mayoritario de ciudadanas y ciudadanos que se transportan en la misma dirección y con el mismo destino; con los mismos principios y programas.

El destino, para el año 2018, sólo puede ser la Regeneración Nacional de este caos de corrupción, inseguridad personal y derrumbe económico, desarticulación productiva, descontrol territorial, dependencia alimentaria, inequidad fiscal (hasta desacatos de la Suprema Corte, como en el Zapotillo), muertes violentas y degradación social en el que hemos caído, apartándonos de los valores republicanos de la libertad y de la fraternidad, con el absurdo señuelo de la competitividad, que proclaman a diario los que ahora nos desgobiernan.

El movimiento zapatista que reventó en las montañas y cañadas del oriente de Chiapas en 1994, recabó en inmediato la simpatía y apoyo de los ciudadanos mexicanos, conscientes de las terribles condiciones de opresión y explotación e ignominia que han sufrido por siglos esas comunidades de la parte originaria de la Nación Mexicana, cuya bandera portan con orgullo.

Si bien en la consulta promovida por ellos mismos, recibieron un claro mandato de sus simpatizantes para canalizar su lucha legitima por la vía pacífica, respetando y apoyando su proceso de autogobierno, que tan buenos resultados les ha dado.

Incluso, a instancias de ellos mismos, el entonces joven IFE y todavía bajo la presidencia del secretario de Gobernación, organizó junto con ellos las elecciones federales de 1994 en el territorio bajo su directo control en los municipios de Altamirano y Ocosingo. Allí los resultados fueron votos para todos los partidos, incluso para el PAN (este pobre escribidor lo confirma porque ahí estaba de novato servidor público electoral organizando la jornada junto con el Comandante Tacho).

Han decidido, legítimamente, en estos 22 años transcurridos, optar por la autoconstrucción social y el desarrollo comunal, haciendo a un lado la contienda electoral, al menos mientras dure este régimen discriminador y opresivo.

Por eso sorprende, y hasta desconcierta, el anuncio de la comandancia zapatista de que postularán una candidata independiente a la Presidencia de la República, cubriendo las formalidades de la ley electoral, en una legítima presencia testimonial de la vía autónoma zapatista.

Dicho de otro modo: será un vehículo que vaya en dirección diferente a la que tome la caravana por la Regeneración Nacional.

No hace falta imaginación calenturienta para ver hacia adelante que la candidata independiente recabará muchas simpatías en forma de votos válidos. Serán votos que se resten al gran intento nacional de la caravana de vehículos que vayan en dirección y con el destino de la Regeneración Nacional.

www.estebangaraiz.org

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