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Lunes , 24.09.2018 / 13:07 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

Tres aniversarios

Esteban Garaiz

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En esta primera quincena del mes de julio se han conmemorado tres importantes acontecimientos históricos que han tenido una incidencia en el devenir social de estas tierras; sin duda muy superior a lo que la mayoría de la población toma en cuenta. Cumplidos el 4, el 8 y el 14 de julio.

El 4 de julio de 1776 en el Congreso de Filadelfia, donde se hallaban reunidos los representantes de las trece colonias norteamericanas originales, integradas por inmigrantes desplazados de Europa, llegados a tierras no tan vacías, se aprobó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.

Se desligaban así del monarca de la Gran Bretaña. En el fondo de esa decisión ciudadana subyacía la convicción de la propia soberanía: “We the people”. El pacto de los colonos con el rey simplemente había dejado de ser conveniente para ellos. Rompían el pacto.

Ese mismo año se había publicado el libro de Thomas Paine, Sentido Común, que reflejaba la concepción de la soberanía del pueblo expresada en las Relecciones del vasco Francisco (Gamboa) de Vitoria 250 años antes.

En el congreso de Filadelfia quedaron definidos claramente los derechos del hombre, con las primeras diez Enmiendas de 1791; y que poco después también se harían explícitos en París a partir de la Revolución Francesa de 1789. “Todos hemos sido creados iguales”.

Naturalmente, y como suele ocurrir, aparecieron ahí mismo las incongruencias. En el mismo congreso se incluyó un “transitorio” al estilo Peña Nieto. Se decidió permitir desde esa fecha hasta 1808 la importación de esclavos africanos que habían sido arrancados violentamente de sus aldeas.

El día 14 de este mismo mes de julio, Francia (y el mundo entero) han conmemorado los 225 años de la Toma de la Bastilla, el baluarte real símbolo del despotismo monárquico francés, asaltado por la plebe rebelde que decidió librarse del viejo régimen e iniciar la república donde todos pasaron a ser ciudadanos.

Cuando a la reina se le había hecho saber que el pueblo francés sufría de hambre y no tenía pan para comer, despectivamente había respondido: “Que coman pasteles”.

También en Francia algunos resultaron ser más ciudadanos que otros. Sin embargo, ahí quedaron promovidos los tres grandes valores republicanos: Libertad, igualdad, fraternidad, que hoy son parte integrante de los símbolos nacionales.

Resulta inevitable mencionar que desde hace 40 años en el mundo, un poco más tarde por aquí, los postulados del Consenso de Washington han abusado de la libertad en poder del más fuerte, han destruido sistemáticamente la equidad, y la absurda obsesión por la competitividad en todos los ámbitos de la vida ha corroído la fraternidad entre todos los seres humanos. En la sociedad mexicana hoy son evidentes los estragos.

En la asamblea constituyente de la Revolución Francesa se lanza la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, cuyo primer artículo dice textualmente: “1.- Los hombres nacen libres e iguales en derechos y las distinciones sociales no pueden fundarse más que en la utilidad común”.

El 8 de julio también se ha conmemorado en Guadalajara el centenario de la entrada de las tropas constitucionalistas en la ciudad en 1914 al mando del general jalisciense Manuel M. Diéguez (que para muchos tapatíos es simplemente una calle; al igual que 8 de julio es meramente una avenida).

Manuel Macario Diéguez resulta ser un personaje fascinante, celebrado por unos, aborrecido por otros. Nacido en Guadalajara, buscó la vida por Sonora. Como trabajador de la mina de cobre de Cananea organizó con otros floresmagonistas la Unión Liberal Humanidad y promovió la huelga que estalló el 1 de junio de 1906.

En la represión porfiriana, ejecutada por los rangers, fue condenado a 15 años en las tinajas de San Juan de Ulúa; liberado en 1911 por los maderistas. Fue presidente municipal de Cananea. A raíz del asesinato de Madero y de la usurpación de Huerta, se incorporó con 400 hombres al Ejército Constitucionalista. Carranza lo designó gobernador militar de Jalisco y el 8 de julio de 1914 entró con sus tropas en Guadalajara.

En menos de un año expidió decretos inspirados en el Programa del Partido Liberal: jornada laboral máxima de 9 horas, descanso dominical, salario mínimo, pago en dinero, prohibición de tiendas de raya, enseñanza laica y gratuita, supresión de jefes políticos.

Posdata primera: De los caballos en catedral ya no queda huella. La enseñanza pública gratuita ha cambiado la vida de millones de seres humanos y de sus hijos y nietos.

Posdata segunda: La placa de bronce conmemorativa ha sido robada a los dos días.


www.estebangaraiz.org

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