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Domingo , 09.12.2018 / 21:31 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

Son las finanzas, amigo

Esteban Garaiz

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Tan sólo la eliminación de los regímenes fiscales especiales de las distintas leyes que benefician a una minoría, aportarían al erario cerca de 700 mil millones de pesos, es decir 6.5 por ciento del PIB. Siendo una decisión política, por ahí habría que empezar para mejorar el sistema fiscal mexicano”.

Este es el tema central para 2018: corrupción- equidad tributaria- petróleo- gasolinazo- refinerías- recursos para gobernar- derechos para todos. Todo entrelazado. Por ahí habría que empezar.

La cita de arriba es de la página 232 del Nuevo Proyecto de Nación, con 37 eminentes autores, publicado por Editorial Grijalbo en 2011. El capítulo 7 se titula: “Abolir los privilegios fiscales para redistribuir la riqueza con justicia.”.

No hace falta mucha imaginación para saber cuáles son los grandes NO contribuyentes. Ni tener fiebre alta de sospechismo para saber quiénes están inquietos de que llegue a la presidencia de la República el “peligro para México”, o sea para los intereses particulares.

No vayamos a “caer en la oscura caverna del populismo”, como nos advirtió prudentemente el dirigente priista Enrique Ochoa.

Porque en la página 212 del mismo Proyecto se informa textualmente: “La recaudación tributaria en nuestro país alcanza el 11 por ciento del PIB, y en algunos años de la presente administración (2006-2012) ha sido menor”.

En la Eurozona (noviembre 2016) el promedio de recaudación es 42 por ciento. La UE presiona a España porque sólo recauda 35 por ciento, mientras Francia, Dinamarca, Bélgica recaudan 48 por ciento de su producto nacional.

Como ya saben nuestros lectores, el boquete fiscal que dejan esos privilegios a los poderosos, totalmente antirrepublicanos por inequitativos, se ha llenado por décadas prianistas petrolizando las finanzas federales, es decir despilfarrando el patrimonio (que se acaba) de nuestros hijos y nietos en el seno de la madre tierra mexicana.

Además, hicieron cuentas alegres irresponsablemente, creyendo que los altos precios internacionales del crudo, que anduvieron arriba de los 100 dólares por barril (cuando a PEMEX le costaba un promedio 10 dólares la extracción de cada barril) les durarían para siempre.

Ahora que los precios internacionales, siempre sujetos a toda clase de avatares, se derrumbaron, ellos gimotean achacando su estupidez criminal a “factores externos”. Y no encuentran mejor solución que el gasolinazo: sobre los bueyes de mi compadre. Que pague la clase media obligada a transportarse individualmente; y que paguen también las amas de casa, que compran sus mandados en el tianguis, a donde llegan los víveres en camionetas. Viva la vida y que pague el pueblo. No los grandes NO contribuyentes.

Famélico sistema fiscal el mexicano; y además terriblemente inequitativo Estado débil. Hay ocasiones en que las comparaciones resultan de gran utilidad. ¿Qué hacen los países con sociedades prósperas, todos coincidentemente gobernados por políticas públicas socialdemócratas? Muy sencillo: impuestos progresivos; que pague más el que más ganancias acumula. Recaudación alta.

No es sólo un asunto legal. Hace 100 años (y 3 meses) que los revolucionarios mexicanos y sus lúcidos dirigentes del Partido Liberal, del villismo y zapatismo, y de la Casa del Obrero Mundial dictaron en el Pacto Nacional: “La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”.

Pero ¿qué ha pasado desde 1982? No han logrado cambiar, como quisieran, todo el texto constitucional, sobre todo en los artículos 3ro, 27 y 123. Pero sí le han causado daños estructurales, que llaman reformas.

No recaudan lo necesario para cumplir sus obligaciones: las que son correspondientes a los derechos humanos de todos los mexicanos: a sobrevivir, a la educación (incluida la cívica) a la salud, al trabajo bien remunerado, a vivir seguro, a la vivienda, a la recreación. No pueden gobernar.

No es aceptable, no puede serlo, que un secretario de Educación declare que no puede cumplir con su obligación de que todos los niños y niñas tengan escuela digna (sólo eso), cuando los grandes grandes eluden su obligación fiscal, porque la Ley Federal de Ingresos, de cada año por 35 años, es decir: Ejecutivo (que inicia) y Legislativo (que aprueba) dejan esos tramposos, corruptos regímenes especiales que son boquetes que sólo se han llenado: o con acabarse el crudo de todos, o con una deuda estratosférica, que está llegando a la inimaginable suma de 10 millones de millones de pesos.

Mientras tanto, en nada se han reducido los daños a la salud con la eliminación de capos.

Los ciudadanos tienen pronto, en 2018, una nueva oportunidad de destrabar pacíficamente este nudo gordiano. Sólo la unidad contundente puede lograrlo

P.D. Le haría bien a Fitch Rating leer el libro citado.

www.estebangaraiz.org

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