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Columna de Esteban Garaiz

Poder Legislativo 2018-2024

Esteban Garaiz

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La historia es arrolladora. Seremos indefectiblemente la generación del cambio. Superficial resulta hablar sólo del mal humor social creciente entre los ciudadanos que pronto serán electores. Ese mal humor social generalizado y la voluntad de cambio tienen bases reales, objetivas. No necesariamente muy razonadas, pero sin la menor duda son razonables: tienen causas reales. No son de simple animosidad. Somos una república. No vamos a elegir a un mesías que nos salve. Vamos a tener que marcar el rumbo inmediato de la Nación por el equilibrado canal institucional previsto en el Pacto Nacional centenario: Poder Legislativo y Poder Ejecutivo. De manera colectiva: por suma de decisiones individuales, solidarias, ante nuestra propia conciencia personal. No está de más recordarlo: la vida política es como la computación. Es extremadamente compleja; pero se reduce siempre a decisiones binarias: a favor o en contra. Esa es también la estructura elemental en el Poder Legislativo: a favor o en contra. Así será a partir de este próximo 1 de septiembre: a favor o en contra del cambio de todos los desastres que hoy nos agobian. Decirlo una vez más: habrá en las cámaras federales legisladores de 9 partidos: pluralidad partidaria como nunca en la historia de nuestra república. Pero esas fracciones parlamentarias tienen dos opciones: a favor o en contra del cambio. Sin sobresalto se puede vaticinar que la disciplina partidaria de las fracciones se verá erosionada. Ganará el cambio. Paradójicamente no habrá necesidad inmediata de importantes cambios jurídicos. Por lo contrario, en materia de regeneración educativa, de rectoría económica del Estado y del ejercicio pleno de los derechos laborales (del 99 por ciento) lo que urge es la estricta aplicación del Estado de derecho actual, empezando por el cabal cumplimiento de las disposiciones constitucionales: las del Pacto Nacional centenario, ahora maltrecho y violentado por decenios. Urge recuperar las instituciones que estos canallas pudrieron. La regeneración nacional se basa en la depuración radical de las instituciones del Pacto Nacional de 1917, que ellos, ellos mandaron al diablo. Quienes desde la gran oligarquía dicen tener “incertidumbre” ante la programada lucha frontal contra la corrupción por parte de Regeneración Nacional, mienten descaradamente y saben que mienten. No hay tal fingida incertidumbre. Tienen muy claro que los focos centrales de la corrupción, de la que se han beneficiado, se reducen a tres de raíz: 1) La Ley Federal de Ingresos que, año con año, construye el enorme abismo de los “regímenes especiales”, mediante los cuales los grandes grandes NO contribuyentes eluden impuestos por un total de 700 mil millones de pesos; como lo ha documentado la Auditoría Superior de la Federación. Es a la Auditoría a la que hay que consultar desde la legislatura: institucionalmente. El segundo gran foco de corrupción público-privada es el enorme monto de dinero público disponible para contratos de obra decidida de manera discrecional, arbitraria y no controlada por órganos de origen ciudadano y sin transparencia. El tercer gran foco de corrupción (que hasta reclaman los organismos internacionales) es la general, abierta y sistemática violación, por más de un tercio de siglo, de los más elementales derechos de los trabajadores; derechos establecidos en el artículo 123 (una de las columnas del Pacto Nacional) y de manera específica la disposición expresa del salario mínimo constitucional. La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, la funesta CONASAMI, que nos deja en vergüenza ante el mundo con la farsa anual de la decisión “tripartita”, con la “representación” de los trabajadores, que ningún trabajador nombró. Ya no digamos todo lo que se puede hacer con voluntad política, en el marco de la legislación actual, sin la necesidad de cambiar ni una sola coma, en el rescate de la educación pública, con el simple cumplimiento cabal del Artículo Tercero (otra de las grandes columnas de la Constitución). Tan sólo con el cumplimiento en todos los planteles escolares, con igual dignidad y austeridad, con servicios sanitarios, para TODOS los niños y niñas del país, y sin cuotas a las familias. Además de una revisión humanista de los contenidos escolares, genuinamente concertada con los auténticos docentes y los padres de familia. Igualmente, sin cambiar una coma en la ley. Incluso, y de manera específica en el ámbito de los derechos laborales, se podrá dar un enorme giro con el apoyo del Poder Judicial, por la vía de controversias constitucionales, que infaliblemente emitirá fallos en favor de los derechos constitucionales, hoy destruidos. Con eso tenemos para empezar. P.D. El despido de Muna Dora Buchahin de la Auditoría Superior resulta grave: la única institución que quedaba sana.


www.estebangaraiz.org

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