• Regístrate
Estás leyendo: "Non Datur Tertium"
Comparte esta noticia

Columna de Esteban Garaiz

"Non Datur Tertium"

Esteban Garaiz

Publicidad
Publicidad

Si algo tenía y tuvo de gran conveniencia aquella Filosofía Escolástica que sirvió de tronco esencial para la formación de sus cuadros profesionales, durante mil años a la Iglesia Católica Romana, fue precisamente su sentido práctico en orden a la actuación: era un método para pensar con claridad, y así actuar.

No sólo la Lógica como manual y asignatura. También la Metafísica (o sea: el por qué y el para qué) y aun la Teodicea tenían su sentido formativo; y no sólo afán de acumular conocimientos. Pensar con claridad.

Viene a cuento porque, en esencia, la enorme complejidad de la política y de la vida pública, como en la computación, se reduce a un sistema binario (por eso la trasmisión electrónica de una imagen es más larga y laboriosa).

Incluso en la vida parlamentaria la decisión política individual es binaria: a favor o en contra del dictamen. No hay tercera vía.

Las abstenciones son, en realidad, y según circunstancias, formas rebuscadas de votar a favor o en contra.

Todo esto porque en esta república, que todavía arrastra mucho de teórica, los teóricos ciudadanos soberanos tendremos pronto que enfrentarnos, en la soledad de la mampara y ante nuestra propia conciencia, a la abrumadora responsabilidad de decidir colectivamente, en suma de voluntades individuales, el rumbo de esta descarriada nación.

Cien años de escuela pública universal, laica y gratuita realizaron el prodigio de trasformar un 90 por ciento de analfabetos en un 90 por ciento de letrados. Pero no lograron que cada niña o niño aprendiera que, al cumplir 18 años, asumiría la grave responsabilidad de la ciudadanía, equiparable a la maternidad o paternidad.

También el INE está siendo ahora omiso (porque tiene todos los elementos para hacerlo) en lanzar una masiva campaña para que nadie VENDA su voto. La campaña en contra de la compra es absolutamente inútil.

Ante este desastre nacional que sufrimos por decenios, con la esperanza maltrecha, sólo hay dos opciones: el cambio real y de raíz, o seguir como estamos con una nueva apariencia, hasta hundirnos en la desigualdad colonial o porfiriana; o sea: lo mismo hasta el abismo.

NON DATUR TERTIUM. No hay tercera vía.

Autoengaño es seguir el juego de un sistema anticorrupción en manos de los corruptos. Sólo aumentará la nómina pública y el despilfarro contraproducente por simulador. Como está comenzando a ocurrir con la trasparencia, o el llamado gobierno abierto y otros retoques cosméticos de ciudades repintadas en medio de un campo incendiado.

Ni cabe pensar que el cambio vendrá de partidos que formaron parte integrante de pactos y arreglos de alta complicidad: hayan sido cómplices auténticos, o simples arrimados comprados con despojos, para completar el bulto de ley.

Perversión abierta, de origen prianista, la de degradar a los legisladores federales, que tienen trascendentes atribuciones constitucionales, a la categoría de gestores de “sus” distritos por un puñado de millones para beneficiar alegremente a sus habitantes, cuando su enorme responsabilidad es la cuenta federal que afecta a todos los mexicanos.

Ya hemos visto en las fotos recientes de los nuevos “conciertos nacionales” a figuras conocidas, bastante familiares cuando por 1976 formaban parte de “la izquierda desde Gobernación”; y a quienes fueron autores de los daños estructurales en alegre contubernio.

El Gatopardo resulta hoy una figura anticuada ante esta “nueva casta” para 2018.

Volviendo a la esencia binaria de la vida pública nacional, la gran madeja del desastre estructural de esta pobre república es una y enredada: está en la opaca, truculenta y misteriosa Ley Federal de Ingresos y su hermana gemela, igualmente opaca, Ley Federal de Egresos de cada año.

De ahí: de sus recovecos, transferencias, privilegios y enredos en lo oscurito, hasta para los integrantes de las varias fracciones parlamentarias; y, por supuesto, de espaldas al pueblo “soberano”, deriva todo: petrolización, refinerías desmanteladas, mortalidad infantil, precariedad en los empleos, petroquímica desmantelada, gasolinazo, fertilizantes importados a precios incosteables, abandono del campo, salario mínimo deliberada y reiteradamente miserable, indocumentados, servicio exterior perdido, fuerzas armadas descuidando oleoductos, millones de muertes violentas, universidades públicas cerrando cupo, seguridad social rebasada, niños sin escuelas, miedo en la calles: todo.

Todo eso y mucho más es una sola madeja. Estado famélico con un 12 por ciento de recaudación, que NO puede cumplir sus obligaciones constitucionales. Que corresponden exactamente a los derechos humanos.

A favor o en contra.

www.estebangaraiz.org

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.