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Domingo , 21.10.2018 / 08:33 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

¡Mucho ojo con el Consejo Fiscal!

Esteban Garaiz

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El cambio verdadero por el que se han pronunciado arrolladoramente las mayorías ciudadanas en México, tiene varias importantes manifestaciones: en el ámbito educativo, de seguridad, en el laboral, en la consolidación del mercado interno, el rescate del campo, el ingreso familiar, el combate decidido a la corrupción, en la apertura de oportunidades a las nuevas generaciones, en el combate a la pobreza deshumanizada.

Pero el cambio condicionante de todos los demás, y el más urgente, es el fortalecimiento fiscal del Estado nacional. No se puede seguir con un Estado que no puede hacer lo que TIENE QUE hacer, simplemente por ineficacia, y por corrupción, de quienes gobiernan. No se puede continuar, como en los últimos 36 años, con una recaudación fiscal miserable, que no alcanza en proporción ni la tercera parte de lo que recaudan las 30 economías más importantes del mundo.

Así, ahora se anuncia que, como parte de la acordada transición institucional, se elaborará de común acuerdo la propuesta de Ley de Ingresos para 2019; y se formará el Consejo Fiscal.

¡Ojo, mucho ojo! Que el pragmatismo necesario no borre la voluntad de cambio.

Habrá muchas asechanzas. La principal vendrá por el lado fiscal: de quienes no se resignan a perder sus criminales privilegios y exoneraciones.

Magnífica idea la de crear un Consejo Fiscal. Debe quedar bajo la vigilancia de TODOS los contribuyentes. Por ningún concepto debe ser corporativo. El propuesto Consejo Fiscal deberá tender a acercarse a la corriente internacional, principalmente de los países más progresistas e igualitarios, de que el monto principal de los impuestos derive de las utilidades, y sea progresivo.

Que no siga como hoy: queriendo que la carga fiscal derive mayoritariamente del consumo, y, por tanto, resulte ser una recaudación regresiva que pese en mayor proporción sobre los más pobres y su gasto de sobrevivencia; y avasalle a la oprimida clase media.

Excelente idea que haya un Consejo Fiscal. NO cogobierno de las minorías empresariales.

Desde hace 101 años: “La Nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”.

La esencia y arranque del cambio verdadero, el cambio de “raíz” será la recuperación fiscal: sin aumentar los impuestos, sí aumentar la recaudación.

Las clases medias han sido decisivas en los resultados de este asombroso proceso electoral. Precisamente porque han sido las más conscientes de los insoportables agravios sufridos de origen federal, durante los últimos seis sexenios; y muy específicamente: la cerrazón en la capilaridad social y educativa y la aplastante carga fiscal. Sobre ellas, en vez de cobrar a quienes más acumulan.

El último botón de muestra: el gasolinazo. Pero sin hacer menos el grave deterioro de las percepciones salariales; o el de la seguridad social, o la cerrazón en la educación media superior y profesional.

Es un grave error, y más aún: traición a la patria, que la reforma energética haya incluido la decisión de enganchar, sin ningún sentido nacional, el precio de los combustibles a los vaivenes internacionales, dejando además deteriorarse las 6 refinerias, por no surtirles el crudo nacional como materia prima, para surtir al extranjero, abandonando la necesidad nacional.

La gasolina nacional es parte sustantiva del desarrollo propio, de la soberanía nacional; y también de la economía familiar.

Ya hemos citado el Nuevo Proyecto de Nación, Edit. Grijalbo, 2011, p.232: “Tan sólo la eliminación de los regímenes especiales de las distintas leyes que benefician a una minoría, aportarían al erario cerca de 700 mil millones de pesos, es decir 6.5 por ciento del PIB. Siendo una decisión política, por ahí habría que empezar para mejorar el sistema fiscal mexicano”.

Quienes abiertamente (e ilegalmente) forcejearon de manera corporativa contra la campaña del actual electo presidente, ahora se ofrecen a trabajar “codo con codo” con el gobierno de la República.

¡De ninguna manera! No hay igualdad institucional. No puede haber codo con codo. Hay rectoría del Estado. Quienes pretenden hacerse cargo del propuesto Consejo Fiscal deberían tener claro que la institucionalidad mexicana no prevé la co-gobernanza washingtoniana entre el gobierno electo por los ciudadanos y “las fuerzas del mercado”; y mucho menos con una millonésima parte de los mexicanos (:125 personajes de entre 125 millones de personas).

Rectoría económica del Estado: “las modalidades que dicte el interés público”.

El nuevo gobierno está obligado a desmentir con hechos lo dicho por el EZLN: “Cambia el capataz, pero el finquero es el mismo”. El pueblo soberano mandó.


www.estebangaraiz.org


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