• Regístrate
Estás leyendo: La próxima pluralidad legislativa
Comparte esta noticia
Domingo , 21.10.2018 / 08:01 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

La próxima pluralidad legislativa

Esteban Garaiz

Publicidad
Publicidad

México tendrá, sin duda, desde el próximo septiembre, el Poder Legislativo federal más plural de su historia republicana de casi 200 años.

Cien años tardó el país independiente en sentar las bases de la república. Imposible fincar la ciudadanía sobre latifundios. Sencillamente porque es imposible formar ciudadanía sobre la servidumbre agraria de la mayoría. (Miren cómo anda Colombia).

La paz porfiriana era, en el mejor de los casos, una república de 20 por ciento. Con el orden agrario colonial intacto. Gobierno virreinal disfrazado de república. Con virrey autóctono. A callar y obedecer y no opinar en los altos asuntos de gobierno.

Tanto que, hasta el propio Ministro de Educación y Justicia, Justo Sierra, lo tenía claro y se lo encaró a los diputados: “Cuatro quintas partes son parias y no tienen justicia”. En 1893, o sea: 72 años después de la formal independencia.

Todavía en 1913 el aclamado Francisco I. Madero fue electo por 19 mil 997 votos: en una nación de 15 millones de habitantes era ciudadano el 1 por 500. El Primer Jefe de la Revolución, Venustiano Carranza decretó en 1914, como preludio al nuevo Pacto Nacional, la ciudadanía universal (de los varones). Las mujeres tuvieron que esperar hasta 1953.

Ahora, tres coaliciones electorales, cada una con tres partidos políticos, están en campaña. A juzgar por las tendencias más o menos consistentes, ninguna contará con mayoría absoluta en las cámaras del Congreso de la Unión.

Con toda probabilidad, habrá en la próxima legislatura federal diputados y senadores de cada uno de los 9 partidos contendientes. Sin embargo, es importante recordar aquí (porque lo olvidamos con frecuencia) que cada dictamen legislativo sólo ofrece dos opciones: dos. Hasta las abstenciones llevan carga decisoria.

Mientras tanto, la gran mayoría de los agravios federales, que tienen enfurecida a la gente, que deberá ejercer su soberanía el próximo 1 de julio, tienen origen y expresión legislativa.

Corregir el rumbo de la conducción nacional: en materia de soberanía energética, de educación humanista y cívica, de derechos humanos laborales, de sobrevivencia poblacional, de recaudación adecuada, de limpieza ambiental, de combate a la corrupción requiere consensos mayoritarios en medio de la pluralidad partidista. A favor, o en contra.

Dos temas centrales serán impostergables desde el primer período de sesiones del Congreso: la Ley Federal de Ingresos 2019 y definir el salario mínimo del año. Habrá sin duda, otros muchos a debatir y decidir (a favor o en contra), que se irán imponiendo sobre la marcha, como probablemente: el de la seguridad nacional, o nuevos pasos en la equidad de género.

Pero el paquete presupuestal (ingresos y egresos) y el ajuste del salario mínimo son jurídicamente inaplazables. En el primer caso: aumentar la recaudación del mísero 12 por ciento de los últimos decenios, sin aumentar impuestos, sin deuda, y sólo eliminando privilegios, será la gran hazaña del Estado rector de la economía nacional.

En la misma línea, elevar el ingreso familiar de los trabajadores (la mayoría nacional) hasta cumplir lo que marca la Constitución desde hace 101 años, será también un buen comienzo para la regeneración nacional: “deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia…” Recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo de 1976, el más alto en la historia de México.

En el Congreso: a favor, o en contra. Nueve partidos; dos opciones.

Incluso la reconfiguración de las refinerías propias, hoy desperdiciadas, para garantizar sin interferencias externas la movilidad nacional, requiere de su expresión presupuestal, primero en la Ley de Ingresos acabando con el abusivo sangrado de Pemex, y el absurdo criminal de seguir gastando patrimonio nacional para completar el gasto corriente.

Y después: en la Ley de Egresos, invertir para recomponer la capacidad operativa de Pemex para explorar, extraer, refinar e industrializar (en tanto el uso de energías limpias desplaza el crudo a ser sólo materia prima industrial).

Todos estos asuntos de envergadura nacional, que consoliden nuestro desarrollo propio “sin recurrir al proteccionismo”, como nación soberana en medio de la globalidad, y conduzcan como consecuencia inherente, a un debate nacional permanente y participativo en medio de nuestra pluralidad política.

La historia nos está llevando, 100 años después de haber demolido el orden agrario virreinal, a una nueva fase de la república. Bueno será que quienes proclaman en sus documentos básicos el ejercicio de los valores sociales, contribuyan a consolidar la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Así dejaremos atrás la explotación laboral, la ignorancia cívica y vital, la inseguridad y la corrupción que hoy nos ahogan.

www.estebangaraiz.org

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.