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Miércoles , 19.09.2018 / 18:37 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

Jalisco en México

Esteban Garaiz

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La etapa de las competencias está por concluir. Atrás quedan las competencias. Comienzan ahora necesariamente las confluencias. Lo harán a partir de los resultados de la voluntad popular: ya bastante a la vista.

La méndiga “competitividad”, tan arraigada en el género masculino, quedará pronto sublimada y encauzada deportivamente en el Mundial de Futbol de Rusia (y económicamente a los jugosos negocios de la FIFA). Incluso antes de la jornada electoral del 1 de julio.

Jalisco es una de las 32 entidades federativas de la República Mexicana. Vale la pena recordarlo porque hay comunicadores muy respetables que parecen olvidarlo. Los agravios más serios y más graves que sufrimos los habitantes de Jalisco, son todos de origen federal.

Somos una nación pacífica, víctima de la violencia. También Jalisco.

Cuando marchamos enfurecidos por el gasolinazo (planeado maquiavélicamente por José Antonio Meade en la Ley Federal de Ingresos, y aprobado, entre otros legisladores federales, por Ricardo Anaya) y llegamos pacíficamente encabronados a la Plaza de la Liberación, no faltó un vivales que desde la tarima pretendía encauzar nuestra rabia ¡hacia el Ayuntamiento de Zapopan! La masa enardecida coreó: “¡federal, federal!”.

Los peatones somos saltimbanquis, somos “chapulines” por definición: cambiamos de vehículo según conveniencia. No importa el color, ni la marca del vehículo; ni siquiera el modelo.

Nos importa a dónde nos lleva. Eso es lo prudente: el sentido común. Podemos ir en diferentes vehículos en la misma dirección; y podemos también cambiar de vehículo para llegar a una nueva dirección posterior. Es nuestro derecho, y es nuestra decisión válida.

Los peatones ciudadanos de Jalisco estamos hoy, según parece, en esa tesitura. Nueva en la historia nuestra.

El voto diferenciado es algo característico de las democracias maduras: se pueden utilizar diferentes escudos partidarios según la conveniencia mayoritaria.

Ahí nos está llevando la realidad. Nunca había habido en México, ni en Jalisco en lo particular, tal pluralidad partidaria: ni en el registro legal, ni en la preferencia de los ciudadanos.

Lo que no se contrapone para nada con el hecho indiscutible del “mal humor social”: del hartazgo generalizado frente a los grandes atropellos que vienen de la conducción política nacional prianística claramente observables en el largo y doloroso proceso de 36 años.

Dicho de otro modo: estamos llegando forzosamente a una generación de cambio. La historia nacional nos lleva inevitablemente hacia allá. Lo mejor que nos puede pasar es que esto ocurra de manera pacífica, respetando el sentir (con profunda base racional) de las mayorías ciudadanas.

En Jalisco, con una ciudadanía decepcionada y enfurecida por el pésimo desempeño estatal de dos fuerzas partidarias, alternas y cada vez más en contradicción con los afanes del pueblo ciudadano, ha ido creciendo arrolladoramente la esperanza ciudadana organizada, como una marea de dimensiones crecientes e imparables. Con una nueva marca partidaria.

Entretanto casi paralelamente, y con propósitos muy cercanos, en el nivel nacional, el malestar ciudadano fue percibiendo cómo la conducción nacional se apartaba aceleradamente de los postulados básicos del Pacto Nacional de 1917 que fueron construyendo la República durante el siglo XX. Creció desde 1982,1988, 2000, 2006, 2012; y hoy está mostrando con claridad ser arrolladoramente mayoritario y decidido al cambio verdadero.

La reconstrucción social de Jalisco se enmarca plenamente en la regeneración nacional. Así lo ha hecho saber el pueblo ciudadano del estado en todas las encuestas de los últimos meses con su anunciado voto diferenciado. La gente lo tiene claro. Votará diferenciado.

La mayoría en Jalisco lo dice en público y en privado: voto diferenciado perfectamente compatible. Los electores peatones usaremos dos vehículos: uno en favor de la regeneración nacional; el otro para la reconstrucción de Jalisco. Según los documentos básicos de MC, “sólo será posible mediante una participación ciudadana que vaya más allá de los partidos políticos”.

México cojea sin Jalisco. Jalisco necesita quedar enmarcado en el avance nacional. Dejó dicho un gran luchador, Arnoldo Martínez Verdugo: “Quienes tenemos coincidencias debemos caminar juntos”. Vamos por lo mismo.

P.D. Saludos desde el Santuario de Arantzazu, arribita de Oñate, ciudad hermana de Guadalajara.

www.estebangaraiz.org

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