• Regístrate
Estás leyendo: Fantasía mexicana: automotrices por refinerías
Comparte esta noticia
Lunes , 20.08.2018 / 16:28 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

Fantasía mexicana: automotrices por refinerías

Esteban Garaiz

Publicidad
Publicidad

El mundo no se derrumba. Ha tenido Alejandros, Aníbales, Vespasianos, Nerones y Calígulas, Carlomagnos, Gengiskanes, Atilas, Almanzores, Corteses, Pizarros, Guzmanes, Napoleones, Búfalobiles, Santaanas, Hítleres, Stálines, Mussolinis, Francos, Pinochetes, Somozas, Duvalieres, Thátcheres, Friedmanes, Bushes, Salinas, Foxes, Calderones y muchos más. Trump no gobernará solo.

El globo sigue rodando y ya somos más de 7 mil millones. Un poco de fantasía, entre bromas y veras, puede ser útil, al menos para descargar el humor negro, con la trumpitis que se viene a los dos lados del muro de Babel.

El capitalismo se tambalea una vez más y algo se va a derrumbar. El rust belt ya rebasó el Centro Norte de los Estados Unidos, ya rebasó el Muro Sur. Rebasó también los océanos; y la causa está en la codicia de la calle del Muro en busca de mano de obra exprimida y deshumanizada.

A toda acción corresponde siempre una reacción: del mismo signo y tamaño y en sentido contrario. A proteccionismo de un lado, rebotará el proteccionismo del otro lado. Ya luego la historia dirá. La experiencia del siglo XX, al norte y al sur del muro de Babel, no parece tener un recuento tan desastroso.

Aquí al sur, esa fue la época de prosperidad, del “milagro mexicano”, con crecimiento espectacular de la economía, a un ritmo del 6 por ciento anual de 1942 a 1982, crecimiento demográfico y urbano, reducción de la mortalidad infantil, aumento acelerado de la alfabetización y de la escolaridad, de la ciencia y la tecnología, de la estructura productiva, mejora salarial, la capacitación para el trabajo; ya no digamos el florecimiento de la cultura y las artes, y su popularización. Desde el TLC: sólo estancamiento y miseria laboral.

También allí, al norte del muro, con el New Deal de Franklin D. Roosevelt, que sacó al país del desastre de la Gran Depresión; y después de la Segunda Guerra Mundial (la única economía que conservó intacta la estructura productiva), con el arribo de los baby boomers y el fomento agropecuario y el aumento a los salarios, tuvieron su auge.

Para no olvidar que precisamente el enfrentamiento y la guerra en 1812 con la Gran Bretaña fue lo que permitió y propició el arranque de la industrialización norteamericana. Acelerada por la Guerra Civil, que reorientó hacia el Norte todo el algodón que las plantaciones del Sur enviaban a Inglaterra con el libre comercio. Si viene una oleada del proteccionismo, vamos a ver de a cómo nos toca. Por ejemplo: que se lleven sus automotrices y pongamos aquí las seis refinerías que nos hacen falta para garantizar la movilidad vial sin depender de decisiones ajenas; así como la petroquímica. Crédito chino disponible, tecnología tenemos de sobra.

Que se acaben ellos su fracking, muy suyo, y aquí se baje la extracción de crudo a menos de un millón de barriles diarios, porque Pemex está desangrada, descapitalizada y encima endeudada y abrumada por “pidiregas”: el nefasto invento de la Secretaría de Hacienda; y no tiene para invertir en exploración de nuevos pozos; y, por el otro lado, sus inversiones en nuestro petróleo les resultan no confiables a Trump y sus seguidores porque somos unos tramposos.

Claro: habría que refundar el Instituto Mexicano del Petróleo, cuyas patentes pagaban los petroleros texanos; y Fertimex y CONASUPO.

La soberanía mexicana tendrá el tamaño de la voluntad política de sus gobernantes. Aun en este globo que comienza a desglobalizarse. Para ello, desde luego, habrá que descartar de la mente de algunos de ellos (por ejemplo el ex –subsecretario Andrés Rozental y otros) la idea de que la soberanía mexicana se funda en “la seguridad energética de América del Norte”.

Ya Donald Trump y sus 59 millones 611 mil 551 votantes nos han dejado claro que NO somos norteamericanos; que hay un muro de por medio; que somos aliens. Aunque sus granjeros de California y Texas sigan considerando que los sufridos braceros mexicanos son hardworking and reliable. Serán ellos quienes se interesen por la estancia legal de sus peones.

La iniciativa privada financiera de los braceros va a proliferar, crecer y multiplicarse por necesidad, entre nuestros mejores brazos que trabajan tierras ajenas y envían las remesas a sus familias de aquí. Quebrarán Banco Azteca y Electra ahora que se impongan altos impuestos a las remesas: el verdadero muro pagado por los mexicanos.

Pero toda proporción guardada, como con la prohibición de las drogas, crecerá el ingenio y la inventiva de los remitentes para organizar redes de remesas informales evadiendo los impuestos. México entero se volverá iniciativo, fuera de la Coparmex. El Presupuesto Federal mexicano, sin la aportación del 40 por ciento por parte de Pemex, ahora estrangulada, tendrá que pensar seriamente en establecer impuestos progresivos. Ya llegó la hora de que México, es decir Hacienda, recaude, como lo hacen los demás países de la OCDE: en vez del miserable 12 por ciento actual.

www.estebangaraiz.org

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.