• Regístrate
Estás leyendo: El horror fiscal y los factores externos
Comparte esta noticia
Miércoles , 17.10.2018 / 01:15 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

El horror fiscal y los factores externos

Esteban Garaiz

Publicidad
Publicidad

Las tijeras de Videgaray en todas las caricaturas de temporada son algo muy divertido. Sería gracioso si el recorte no fuera trágico para la Nación. Nos esperan dos años (por lo menos) de hambre y penurias.

Sin contar el endeudamiento sin precedentes en la historia del país, que está llevando incluso a vender los activos de Pemex sobre superficie. Se necesita cara dura que Videgaray nos diga tranquilamente que este desastre, que obligará a cerrar hospitales y escuelas y a que se nos sigan muriendo miles de niños nacidos vivos, es por causa de “factores externos”, sobre los cuales México no tiene ningún control, como el precio hundido del petróleo crudo en el mercado internacional.

Hace 35 años, y de esos: 28 que juntos quienes dirigen PRI y PAN han decidido engancharse con lazos subalternos a esa economía incierta, volátil, e impredecible de carácter internacional, con claros núcleos de decisión ajena sobre nuestra vida nacional.

Martha Anaya en su libro 1988: El año que calló el sistema (pp. 97- 103) documentó con precisión el nacimiento del pacto neoporfirista: 27 de agosto de 1988. Los panistas sabían del fraude y decidieron validarlo. “Y es que si el PAN y el Frente Democrático se unían, podían echar abajo la constancia de mayoría que la Comisión Federal Electoral había otorgado” a Carlos Salinas.

Luis H. Álvarez, Carlos Castillo Peraza, Diego Fernández de Cevallos, el coordinador José Luis Salas Cacho (Y Maquío “a regañadientes”) pusieron condiciones. Primero un cambio a las leyes electorales, más “apertura económica”, privatización del ejido, privatización de la banca, relación con las iglesias. “No hubo documento ni firma de por medio. Sólo la palabra. Salinas cumplió a cabalidad”.

Ahora ya sabemos qué quería decir la acordada apertura económica prianista. Decenios en los que se acaban nuestro patrimonio energético nacional, la herencia de nuestros hijos y nietos, que (conviene remarcarlo) no es inagotable, y ha representado hasta 2014 inclusive 40 por ciento, o sea casi la mitad, del Presupuesto Federal: del que se pagan maestros, carreteras, enfermeras y médicos; y también magistrados, senadores y subsecretarios como si fueran banqueros.

Como es sabido, y por los “factores externos” que menciona Videgaray, el 2015 esa proporción aportada al ingreso federal se ha hundido al 19 por ciento; y este 2016 pinta peor.

Como también es sabido, todo esto sencillamente se debe al perverso, absurdo e ineficaz sistema fiscal de recaudación para el Presupuesto Federal. Según la propia información oficial de la Auditoría Superior de la Federación (voz que clama en el desierto) sólo en los últimos 15 años la Secretaría de Hacienda ha dejado de percibir dos billones (o sea 2 millones de millones de pesos) todo por los tramposos y nada transparentes “regímenes especiales”, que no cobran impuestos a los 42 grandes-grandes consorcios nacionales y extranjeros.

No estamos aquí hablando de las pequeñas y medianas empresas que van empezando y que sufren y padecen para pagar los impuestos gravosos. Ni tampoco de los profesionales independientes, a los que se les hace un tormento la declaración de impuestos. Mucho menos de los empleados asalariados de todo nivel abrumados por la exacción fiscal; y encima el IVA.

El monto recaudado de la economía de libre mercado, en México arcaicamente y por decenios no ha rebasado el 12 por ciento del producto nacional, cuando en cualquier país de progreso se recauda al menos el triple; y en los países europeos (que sí pueden atender los derechos humanos de su población) se llega al cuádruplo: naturalmente con el criterio universal de impuestos progresivos, es decir: pagan allí más y en mayor proporción los que más acumulan.

Esa decisión política de no construir ni una nueva refinería desde 1979; de desmantelar la industria petroquímica y la producción de fertilizantes costeables para nuestros agricultores graneros; de mandar en crudo nuestro petróleo al extranjero para garantizar “seguridades energéticas estratégicas” de otros; de importar la mitad de la gasolina que requiere nuestra movilidad nacional, y encima cobrarla a los usuarios a precios caros: NO SON factores externos.

Son políticas públicas federales tomadas al alimón, de manera concertada, bipartidista, orquestada por decenios en el Poder Ejecutivo (que envía las iniciativas año con año) y por el Poder Legislativo, con la mayoría bipartidista (con adláteres). Alguien tomó la decisión hace decenios de amarrar nuestros ingresos federales a “factores externos”.

Este año y el que sigue se quedarán muchos niños sin escuela, muchos jóvenes sin prepa, muchos enfermos morirán sin atención; los magistrados y demás seguirán percibiendo su honrada remuneración. Y tendremos alternancia por democracia: PRIAN ¿o será PRIRDAN?

www.estebangaraiz.org

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.