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Lunes , 15.10.2018 / 17:42 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

Buenas y malas para Jalisco

Esteban Garaiz

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Aquí vivimos y convivimos. Lo más serio de lo que le pasa a Jalisco tiene raíz en decisiones federales, bipartidistas (con chiquitos). En este sistema político que muy poco tiene de federal, y mucho menos de estados unidos.

Sólo a modo de adelanto: ya quisiéramos en Jalisco, movernos, en la noche y en el día, con el relajado aire de seguridad personal con el que se mueve la gente en Yucatán.

Estar en el lugar 26 de 32 no tendría mayor importancia en un ámbito donde todos estuviéramos bien, contando con lo elemental. Un lugar primero o veintiseisavo, no es finalmente más que un término relativo, que de por sí nada dice de lo que falta. Un asunto de mero orgullito.

Lo grave es el por qué Jalisco está impensadamente e inaceptablemente bajo, nada menos que en su educación. Que, además, la evaluación venga de una instancia privada corporativa como Mexicanos Primero, sin ninguna atribución para evaluar, ni legal pública, ni menos a nombre de la ciudadanía común.

Pero una afirmación así, venga de donde venga, sin revirar irresponsablemente cuestionando acerca de la calidad moral del evaluador, sí merece tomarse en cuenta. Más cuando, mete el dedo en dos llagas que la propia autoridad educativa reconoce: permanencia y (sobre todo) infraestructura física. Dígalo quien lo diga.

Evidentemente, tampoco todo el paquete le corresponde a la autoridad jalisciense. Por más que el Pacto Social de 1917, casi centenario (ya sólo nos faltan 4 meses) dicte en su artículo Tercero que: “El Estado: Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios, impartirá educac v ión preescolar, primaria, secundaria y media superior”.

Por supuesto, a ninguna madre, o padre, de familia, tiene por qué ocuparle el tema de cuál de las instancias del Estado mexicano tiene la responsabilidad de cumplir con los derechos indeclinables de niñas y niños a una escolaridad de igual calidad para todos; y de que sea cabalmente gratuita. Es decir: que no represente ningún, ningún gasto, ni cuota para los padres de familia porque precisamente es el gran instrumento institucional de inclusión social. Mucho menos ponerle orejas de burro a ningún funcionario.

Pero igualmente claro es que la autoridad educativa de Jalisco se encuentra en una situación absurda, además de imperdonable: no puede hacer lo que tiene que hacer. Simplemente porque no cuenta con los recursos presupuestales para cumplir la obligación constitucional que es un derecho elemental de niñas y niños.

Por un perverso e ineficiente sistema federal de recaudación de impuestos, vergüenza internacional de México, que NO cobra impuestos progresivos recaudando más de los grandes que más acumulan insultantes utilidades, que después se llevan a los paraísos fiscales. Mientras tanto aquí en Jalisco tenemos niñas y niños de segunda categoría en una república igualitaria, libre y fraterna, en aulas de hojalata y sin baños que tutelen su decoro personal.

El perverso e incompetente sistema fiscal no es un “factor externo”; es una política pública federal de más de 30 años: el Ejecutivo que lo presenta y el Legislativo Federal que lo aprueba año con año, bipartidariamente, prianísticamente. Ahora, como ya sabemos, vendrá con recortes insostenibles, además de sesgados, para 2017.

También hay una buena… que nos plantea más tarea. Justicia agraria tardía, restituyendo tierras wirrárikas después de más de 80 años de despojo por parte de ganaderos de La Yesca, Nayarit, entonces advenedizos.

Buena, porque además está habiendo aceptación a regañadientes y bloqueos de caminos. Lo preocupante es doble. A corto plazo, ambos grupos locales reclaman la presencia de la fuerza pública que garantice la paz y la ejecución real de la restitución; y se trata de tierras restituidas en jurisdicción nayarita a una comunidad jalisciense (y puede que ganaderos y comuneros sean “los mesmos nomás que devedidos”).

A mediano plazo, y largo, se plantea, al margen de la definición agraria y de “una política populista del gobierno federal”, inevitablemente una cuestión de límites estatales largamente aplazada: la dudosa contigüidad del territorio de “la manita” del norte jalisciense respecto del cuerpo principal del espacio estatal.

En efecto, quedan por definir los límites orientales de La Yesca, en el ex – territorio, ahora estado, de Nayarit; y del lado oriental con Florencia de Juárez, Zacatecas. No es un tema secundario; además agravado por la desidia y hasta desdén de la capital jalisciense. Habrá que volver sobre él.

P.D. Enrique Peña: No todos somos corruptos. Ni en el PRI.

www.estebangaraiz.org

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