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El desmenuzadero

¿Y para que no los quemen en leña verde?

Erik Vargas

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Qué pasa o ha pasado en los últimos tiempos con las policías en Tamaulipas y esas vanagloriadas estrategias de seguridad.
No mucho, ¿verdad? Aunque en este periodo vacacional, según el Observatorio Ciudadano del sur de Tamaulipas, la percepción de seguridad en la Zona Conurbada de Tampico, músculo turístico del estado, pasó de 43.5 por ciento de junio del 2017 a 53.4 al mismo periodo en este año.
Es decir, o mejoró la seguridad o la costumbre es canija.
Bueno, sin tocar las disminuidas pero constantes apariciones del crimen organizado, el siguiente paso débil de los gobiernos para muchos estados, entre ellos Tamaulipas, ha sido las conformaciones policiales, desde que se desaparecieron las policías locales o municipales.
En las convocatorias aumentaron las propuestas salariales, les bajaron los requisitos, suavizaron los filtros, los aceptan “gorditos”, digo, como vendedor callejero para que “salga rápido”.
Y nada. A ver qué pasa con el nuevo gobierno federal en diciembre.
Han pasado más coordinadores que directores técnicos en un equipo de futbol, y en el caso de la Jaiba Brava los aficionados ya piden un cambio, pero esa es harina de otro costal... Perdón, escribía, apenas llegan los comandantes, presentados con bombo y platillo, honor y compromiso, y muchas, muchas fotos alcaldoso-salerosas, a “analizar” la condiciones para implementar nuevas estrategias; y de pronto, se van, y el que sigue. Todo es cuestión de unos meses, a veces semanas.
No hay más elementos, se van unos, anuncian refuerzos, se van de nuevo. Como cobija individual para varios en una cama.
Total, la seguridad qué, lo importante es que tenemos salud.
El ejército en las calles ha sido un inhibidor de la delincuencia común porque no es su función, aunque no faltó el político de coeficiente superior que propuso ponerlos a desviar el tráfico en algún crucero, porque la Patria es primero, whatever.
Es por eso que cada vez es más común que la ciudadanía haga detenciones de los malandrines con zape, madrazo, patada, apretón de todo, mentada de madre y video viral incluido; pero hay voces que gritan, desde el hartazgo, “quémenlos en leña verde”, y esa responsabilidad, aunque sea solo cognoscitiva, es compartida con la omisión seguritaria. Pero cuando ha ocurrido, la autoridad nunca culpa su incompetencia.

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