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Sábado , 21.07.2018 / 16:45 Hoy

El desmenuzadero

Puerto de Altamira depende de Veracruz

Erik Vargas

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El crecimiento de una zona industrial o portuaria depende de la red de comunicaciones, y por ahí, Altamira está fregado, y con ello gran parte de Tamaulipas.

No todo es seguridad.

A Veracruz no le conviene el despunte del puerto del otrora “sólido sur” tamaulipeco, por eso no manda a bachear ese hoyanco feo que es su zona norte.

Tuxpan le importa a Veracruz, es hijo pródigo por ser una posible salida internacional y ambicioso sueño del canal de Chicontepec, y Altamira es su principal competidor, por eso más pa’ allá pa’l norte, solo hay ganado flaco, los siempre pueblos pobres de cacicazgos cañeros y pescadores autosuficientes.

No importa la larga y rica margen del Pánuco y sus vastas lagunas, sus tierras fértiles y su hermosa y desvalorada cultura huasteca; es un hijo no deseado y entenado de Tamaulipas.

Las redes carreteras de ‘todo’ Veracruz son presumibles, menos al norte.

La carretera federal 180 Matamoros-Puerto Juárez es una red que conecta al extremo sur del país con el extremo noreste, paralelo a la costa del Golfo de México, pero su tramo Tampico-Ozuluama está tristemente adornado por un collar de cruces que demuestra la desatención.

En mis épocas de reportero en esa zona fui testigo cuando la necesidad dejó de recurrir al gobierno para cederle a la devoción sus esperanzas: el obispo de Tuxpan bendijo el tramo desde Tampico Alto hasta Potrero del Llano buscando menos titulares en los periódicos locales, mientras la delegación SCT arrancó ‘ambiciosos’ y caros proyectos de bacheo.

En la 70 Tampico-Valles desde el final del foxismo se inició un proyecto para ampliar la carretera que conecta a la huasteca hasta la capital; se concesionaron los tramos, se incumplieron los pagos y se abandonó, así el Moralillo tiene cuatro kilómetros estatales, luego 10 de cuatro carriles regulares y un puente desgajado, siguen los peores 20 kilómetros, un poco más y la batuta es de San Luis.

Al final el ‘sueño guajiro’ de la Tampico-Tuxpan, la promesa más rentable de campaña: reducir tres horas el viaje huasteca-capital.

¿Qué harían los candidatos sin esa promesa?El destino del puerto de Altamira depende de su red carretera y ésta del gobierno veracruzano que siempre está de espaldas, pero sobre todo depende de una reunión entre Javier Duarte y Egidio Torre, que difícil, muy difícilmente se dará.

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