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Lunes , 22.10.2018 / 07:57 Hoy

El desmenuzadero

Micros zombie, ¿por qué siguen circulando?

Erik Vargas

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Elías Salvador estaba con su papá mientras vendía herramientas y otros artículos en una calle terrosa del sector conocido como Chispús, al norte de Madero

Mario cruzó la calle para mostrar una bicicleta a un cliente que viajaba en el micro número 8 de la ruta Tierra Blanca, y no percató que su bebé de menos de año lo había seguido, pero no lo alcanzó; fue arrollado por el camión.

Dos llantas de cada eje pasaron por el cuerpo del pequeño que obviamente, no resistió.

Se inició un proceso judicial, pero desprendo del caso a otro culpable, nuevamente, el de la omisión.

Muertes como la del pequeño Elías, víctimas de la irresponsabilidad de los trabajadores del transporte público de Tamaulipas, han sido documentados en el último trienio, al menos, por una decena.

Ante los señalamientos contra choferes y sus micros zombie, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, a cargo de la Subsecretaría de Transporte, inició en 2013 una serie de capacitaciones; los empadronó y les metió un nuevo tarjetón; es más, hasta los uniformaron con playeras caras.

Todo como una medida de supuesto control para evitar más percances, y hasta mal servicio, pero por lo visto el fin era recaudatorio, porque ya no hay ni uniformes, los micros zombie siguen jalando y matando peatones. O sea, no cambió nada.

Pero el problema no es así de fácil, el año pasado se llevó al Congreso del Estado una propuesta de modificación en la ley, aprobada, que regularía ciertas características para garantizar un servicio óptimo y seguro.

Entre ellas, se prometió regularizar la forma de trabajo que los concesionarios y los dirigentes de las rutas imponen a los choferes para cumplir con un recorrido en un lapso inflexible, y que los hace manejar como si el único baño con papel estuviera al otro lado de la ciudad.

Por supuesto no se cumplió, y no se sancionan, ni vigilan los 20 mil vehículos y su servicio.

Muchos (no todos) hablan por celular y se mientan la madre con todos, manejan a más de 100 kilómetros por hora en vías urbanas, tratan mal al usuario, y lo que se acumule.

Rápidos y furiosos y estúpidos… Pero la culpa no la tiene el compa, sino el que lo hizo chofer o concesionario, y como se ha dicho en otra ocasión, la omisión también es un delito.

Ante muertes y quejas alguien tiene que responder ¿Por qué los dejan manejar así? ¿Por qué circulan los micros zombie? ¿Por qué les vale madres?

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