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Miércoles , 17.10.2018 / 05:40 Hoy

El desmenuzadero

Entre micros zombie y la culpa de ¿quién?

Erik Vargas

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El transporte público es una responsabilidad del gobierno, aunque decida que sea otro el que lo ofrezca. Ahí no hay excusa, debería ser prioridad y resolverse sin duda, como la educación, servicios públicos, la salud, principalmente (incluso la cultura, pero de eso les escribo en otra ocasión) .

Debería ser, pero no.

Las prioridades de los gobiernos se traducen en aquellas que son clientelares, las que confunden favores con obligaciones, y es por ahí donde nuestro transporte se convierte en “micro zombie”, esas cajas de metal desmembrándose cadenciosamente mientras circulan con permiso oficial y por milagro divino.

Son manejados en muchos casos por nuestra legión de “Toretos ” que hablan por teléfono, ligan lo que se mueva y les valen madres el reglamento vial. Y matan gente.

¿Por qué les permiten circular así? ¿Se ha preguntado cómo pasan la revista vehicular, si se apagan sus motores en los semáforos, se les zafan las llantas, y que en gran parte de los casos traen más bocinas que asientos utilizables? (quién necesita ir sentado cuando hay reguetón).

Pues cómo no, el gobierno no tiene un plan de reacción, no pretende hacerlo, por eso concesiona el servicio a terceros y por eso deja que hagan paros y no castiga el incumplimiento, porque tiene a quién culpar, son su mal necesario.

Y porque no los usan, si no…

Es en ese momento donde el Estado y la zona conurbada, principalmente, pierden el potencial turístico, si no pueden ofrecer un transporte… ya no digamos moderno, pero sí digno y seguro, no tan “The Running Dead”. Sin embargo, creo que la crisis actual, este conflicto puede servir para negociar y obligar a que se dignifique el servicio, que se modernice, incluso que modifique el modelo; digo, por los vientos de cambio y esa cosas.

Hace días “don señor gobernador” Cabeza de Vaca le lanzó a los alcaldes una misiva aplaudible: “basta de simulaciones”.

Él hablaba de dejar la costumbre de hacerse weyes ante los delitos que el crimen organizado hace frente a sus narices, a veces más cerca.

Pues eso, ya no simulen.

El porqué del transporte público, todo, está en sus manos.

Ya se les fueron siete meses, una décima parte de gobierno. No van a poder echarle la culpa a los otros gobiernos todo el tiempo. ¿O sí?

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