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El desmenuzadero

El viento que sopló en el PRI

Erik Vargas

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Me gusta la suspicacia. Creo que es eso lo que nos tiene en este oficio. Otros dicen que es la ‘mala leche’, pero no.

Y me gusta la suspicacia porque amamanta la ficción, y amo la ficción.

‘Ensuspicado’ escribo:

Para nadie es desconocido que el gobierno en turno elige, pone, influye, alinea, controla, casi todo.

El cambio en el poder, provoca tumbos, caídas, tumultos; y desestabiliza, incluso a los bandos contrarios.

Para nadie es desconocido que las personas en el poder juegan con la política, generan una bizarre restauración de un sistema endeble, pero firme.

En Tamaulipas, tras la transición, pasó algo así, todo cambio… y a la vez nada.

Las posiciones que se han ido designando en los puestos principales de la estructura estatal, pueden parecer en algunos casos, extraños, improvisados, o forzados.

Pero vamos a pensar que no, que todo es wind of change y que estos tardan.

Evitaré ver mal que en la Universidad, todos se pusieron de acuerdo para elegir por unidad a un aspirante, como en los viejos tiempos.

Vamos a decir que yo soy un mal pensando que no cree porque almorzó mal, olvidemos que la forma no es el fondo.

Olvidemos la ofensiva de verdeecologistas contra priistas.

Y que el PRI se movió contra el PRI. Que como en un ente vetusto inyectado con energía vitalizante, entró en una desesperante crisis nerviosa.

En esa reestructura había grupos que defendían el poder, un priismo duro. Otros se acomodan en contra del líder de aquellos que no debe llegar por conveniencia, cosas externas, por el control efímero.

Y no llegó, se alineó la ‘cosa’ en el PRI. El ente, tiene un nuevo dirigente, un priista claro, tampoco es una aberración, solo que los vientos soplaron a su favor.

Para nadie es desconocido que estas cosas ocurren, es política, se negocia, se decide, y empieza de nuevo, casi siempre, bajo el mismo sentido de las cosas, no importan los monos, ni los colores, ni las ideologías.

Y cada quien decide su dirección, el PRI eligió la suya, no importa quien influya...

Pero todo huele a política vieja, y esa no era la retórica. Pero es suspicacia, ¿no?

Ya ‘enficcionado’ me pregunto: ¿Y si los marcianos y su base heróica desvían los vientos?

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